El impacto medioambiental que esconden los scooters eléctricos

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Los scooters eléctricos se promocionan como una forma sostenible ambientalmente de moverse por la ciudad, pero un nuevo estudio sugiere que podrían generar peores efectos para el cambio climático que los medios de transporte a los que están reemplazando.

Si bien no emiten carbono, por lo que a menudo se los considera más ecológicos que otros vehículos, también suelen fabricarse en China. Fabricar y llevarlos a Estados Unidos crea una huella de carbono, al igual que moverlos en las ciudades donde operan. Una vez allí, a menudo son trasladados utilizando automóviles que funcionan con gasolina.

La advertencia proviene de un nuevo informe de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, publicado en la revista Environmental Research Letters.

El reporte dice que si bien los scooters compartidos sin estaciones se promocionan como una solución de última milla para ayudar a reducir el tráfico y la congestión, tampoco están logrando técnicamente ese objetivo.

Según el estudio, la mitad de sus usuarios habrían caminado o andado en bicicleta esa última milla si el vehículo no hubiese estado disponible, por lo que en realidad están aumentando el problema de congestión en lugar de ayudarlo.

Solo un tercio de los encuestados por la Universidad Estatal de Carolina del Norte dijeron que habrían usado otro medio de transporte de no existir el servicio de alquiler de los ligeros vehículos de dos ruedas.

Pero no todas son críticas. La investigación dice que el impacto de un scooter en el calentamiento global es aproximadamente la mitad respecto de un automóvil a gasolina, teniendo en cuenta el proceso de fabricación de ambos.

En otras palabras, aunque ese scooter no es tan bueno como caminar o andar en bicicleta hasta tu destino, es mucho mejor que verte frente al volante de un automóvil tradicional cuyo motor es alimentado por derivados del petróleo.

De acuerdo con el documento, “la búsqueda de fórmulas alternativas para recoger y distribuir los scooters puede reducir en gran medida los impactos ambientales adversos”.

Considerando una distancia promedio de 0.6 milla (casi un kilómetro), el uso del scooter puede reducir en hasta 27 por ciento la huella de carbono durante la vida de una persona. En contraste, la utilización de un carro propulsado por sistemas con bajo consumo de combustible implica un descenso de 12 por ciento, agrega.

“Limitar la recolección de scooters a aquellos con una baja carga de batería requeriría un cambio en la política para permitir que permanezcan en espacios públicos durante la noche, lo cual se traduciría en una reducción neta en los impactos del calentamiento global del 19 por ciento”, detalla el trabajo.

El informe también sugiere crear mejores formas de aumentar la vida útil de estos vehículos, que son a menudo objeto de actos de vandalismo, lo cual aumenta su impacto ambiental debido al cambio de piezas o bien de la unidad completa.

Por lo tanto, los investigadores sugirieron crear scooters más resistentes. Fórmulas más efectivas de combatir el perjuicio que sufren puede ayudar a aumentar su vida útil, por ende, disminuir su impacto ambiental.

“Celebramos esta investigación sobre los beneficios ambientales de las nuevas opciones de movilidad y ya hemos logrado un progreso significativo en muchas de las áreas destacadas por el estudio”, enfatizó mediante un comunicado enviado a Digital Trends la portavoz de la compañía de alquiler de scooters Lime, Allie Zamaria.

“Lime ha realizado continuos avances en sostenibilidad, introduciendo scooters más resistentes y duraderos, cargados con energías renovables, y racionalizando sus operaciones, desde la recolección y la distribución hasta la reparación y reutilización”, añadió.

Los últimos cuestionamientos se suman a las limitaciones por parte de autoridades en ciudades como San Francisco, donde la sobrepoblación de scooters obligó a adoptar un sistema de licencias, que dejó a 10 compañías sin posibilidad de operar.

En un artículo publicado a mediados de 2018 relativo a los serios problemas de seguridad ligados al uso de los patinetes compartidos, Bloomberg sacó a la luz una demanda que acusaba de grave negligencia a Bird y Lime.

“Cientos de conductores y peatones han llegado al hospital con daños físicos que van desde simples rasmillones hasta dientes rotos, uñas arrancadas desde los dedos de sus pies y graves lesiones musculares”, detalló en aquella ocasión la crónica.

A principios de agosto de 2019, la prensa reportó el primer caso fatal en España producto de un accidente. El hecho ocurrió un años antes en la ciudad catalana de Esplugues de Llobregat, cuando un hombre individualizado como “Alexi” arrolló a una mujer de 90 años en un sector peatonal.

Según El País, las autoridades plantearon que el individuo “debe ser juzgado por un delito leve de homicidio imprudente, que se castiga con el pago de una multa”. A juicio de la fiscalía local, se trató de una “imprudencia menos grave”, dado que conducía a una “velocidad correcta” y sin previo consumo de sustancias que pudiesen afectar sus reflejos.

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