Video: Ponen carrocería de Dodge Charger de 1969 sobre chasis de Challenger de 2016

Todos sabemos que el “musculoso” Challenger de Dodge lleva una placa de identificación heredada y un inspirado diseño retro. Pero un taller con sede en Ohio llamado Cleveland Power & Performance ha llevado el concepto de “clásico” un paso más allá, poniendo la carrocería de un Charger de 1969 en el chasis de un Challenger Hellcat de 2016.

Esta construcción única va mucho más allá de un simple intercambio de motores. Cleveland Power & Performance comenzó el proyecto comprando un sólido y bien conservado Charger de 1969 y el “cuerpo” de un Challenger Hellcat 2016. La compañía se dispuso a recopilar una larga lista de piezas de Hellcat, incluyendo el motor V8 de 707 caballos de fuerza, la transmisión, cada parte de la suspensión, la caja de pedales y varias millas de cableado. Esto suena como la búsqueda de un tesoro, pero en Cleveland Power & Performance se especializan en vender piezas de Hellcat.

Con todas las partes ya reunidas, los constructores estaban listos para abordar la parte más difícil. Cortaron con cuidado los paneles del cuerpo de ambos modelos, limando pacientemente piezas de metal cuando era necesario, todo para dejar caer el cuerpo del Charger sobre el nuevo chasis del Challenger. Las imágenes de esta labor hacen que parezca tan sencillo como poner una tapa de plástico en un vaso de café, pero el proyecto requiere innumerables horas de trabajo. Rieles de acero tubulares fueron encargados e instalados para preservar la integridad estructural del coupé.

Ayuda bastante el que ambos carros sean más bien grandes, así como que usen la misma configuración del motor delantero y tracción trasera. Poner el cuerpo de un Vocho clásico de Volkswagen en el chasis de un modelo moderno sería considerablemente más difícil.

Cleveland Power & Performance diseñó y fabricó un capó único que combina las señales de estilo del Charger de 1969 con características de diseño del nuevo Hellcat. Los retoques finales vienen dados por un conjunto de ruedas de aleación de Hellcat y un splitter unido al parachoques delantero. Le da al Charger un aspecto limpio y contemporáneo, pero sin traicionar sus orígenes.

El resto de las modificaciones continúa dentro del carro, lugar donde los especialistas instalaron el tablero del Challenger (que hubo de ser recortado para que pudiese caber), el volante, conjunto de instrumentos, los asientos y los botones de control de clima. El carro funciona y puede manejarse, , pero está lejos de estar terminado. Necesita un poco más de lijado para suavizar los bordes ásperos, los cristales y una buena mano de pintura. Cuando haya terminado, va a ser uno de los autos clásicos más impresionantes que jamás hayamos visto.

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