Así vuela: BMW creó un traje con alas para viajar a 300 km/h

Son decenas los videos que se pueden observar en YouTube de intrépidos deportistas que vuelan a gran velocidad gracias a unos trajes con alas desarrollados para aprovechar la aerodinámica y la fuerza de la gravedad.

Se trata de una adrenalínica práctica deportiva, el wingsuit, en que sus cultores planean entre brechas rocosas y estrechos pasadizos de montañas.

El austríaco Peter Salzmann, profesional del wingsuit, quería agregarle un poco de velocidad a la disciplina. Se comunicó con el equipo de Designworks de BMW y juntos crearon unos propulsores eléctricos que le agregaron rapidez al vuelo, informó New Atlas.

El resultado se puede observar en un video producido por la marca alemana.

Inicialmente, Salzmann quería montar los propulsores en una disposición de mochila, con tubos largos capaces de generar más empuje.

Pero los ingenieros de BMW lo convencieron de que el flujo de aire más ventajoso estaría frente a él y que el diseño inicial era demasiado pesado.

Finalmente, se optó por una unidad compacta, pero robusta, con dos impulsores de 5 pulgadas (13 cm) que producen 15 kW (20 hp) y desarrollan 25,000 rpm. El equipo de propulsión se emplazó en la parte delantera del traje con alas.

El wingsuit posee: entradas de aire para el sistema de propulsión, un interruptor de encendido/apagado, un acelerador de dos dedos, un mecanismo de dirección, así como un interruptor de corte para emergencias.

El traje con alas, con los propulsores apagados, alcanza una velocidad máxima de 100 km/h (62 mph) y hace que el piloto vaya descendiendo mientras planea, pero cuando Salzmann activa el impulso eléctrico, éste puede alcanzar velocidades superiores a 300 km/h ( 186 mph) y además puede ascender.

Después de las pruebas en el túnel de viento de BMW y cerca de 30 saltos de prueba, llegó el momento de una demostración pública.

El plan inicial era demostrar la capacidad de ascenso del traje llevándolo a Busan, Corea del Sur, para sobrevolar un grupo de tres rascacielos, en el que el último era mucho más alto que los dos primeros. Pero el COVID-19 puso fin a esa aspiración y Salzmann se conformó con sobrevolar la cimas de la cordillera de Hohe Tauern, en los Alpes austríacos.

Junto un par de amigos —equipados con trajes de alas tradicionales— subieron a un helicóptero que los llevó hasta los 10,000 pies (3,050 m). A esa altura, saltaron.

Durante el vuelo, los tres mantienen la formación hasta que Salzmann pone en funcionamiento el sistema propulsor y se lanza hacia adelante. Mientras sus amigos deben separarse y volar alrededor de la última cima de una montaña, el traje de alas eléctrico de Salzmann le permite acelerar hacia arriba y pasar sobre el monte.

Prueba superada.

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