Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, afirmó que la inteligencia artificial no reducirá la jornada laboral masiva porque los seres humanos, en el fondo, disfrutan mantenerse ocupados y compitiendo entre sí.
Una promesa incumplida
Desde el inicio del boom de la IA generativa, una de las grandes promesas fue que la tecnología aumentaría tanto la productividad que permitiría semanas laborales más cortas, incluso de cuatro horas, sin perder ingresos. Sin embargo, esa visión no se ha materializado. Por el contrario, en muchos casos la automatización ha coincidido con despidos y mayor carga para quienes permanecen en sus puestos.
En una entrevista para el podcast Relentless, Altman explicó que, aunque la tecnología ha dado más tiempo libre y mejor calidad de vida que en cualquier época histórica, las expectativas humanas crecen al mismo ritmo que las capacidades. “Siempre queremos más. Pensamos en nuevas cosas que hacer, que crear, que desear. Es como un juego relativo: la gente está muy enfocada en cómo le va comparada con los demás”, señaló.
Más ocupados, pero “secretamente felices”
Altman sostiene que, incluso en un mundo con superinteligencia, las personas seguirán teniendo mucho que hacer. Cuando la IA facilita tareas existentes, surgen nuevos productos, ambiciones y problemas por resolver. Además, muchos encuentran sentido en crear, contribuir y sentirse útiles, motivaciones que trascienden el dinero o el estatus. “Creo que todos vamos a estar mucho más ocupados de lo que pensábamos que estaríamos en un mundo post-superinteligencia. Seguiremos quejándonos, pero en secreto vamos a estar felices”, concluyó.
Esta postura contrasta con voces que defienden redistribuir el tiempo ahorrado. El senador Bernie Sanders, por ejemplo, ha planteado que los beneficios de la productividad por IA deberían traducirse en menos horas para los trabajadores, no en más tareas. Algunos países como Reino Unido, Francia, Japón y Alemania han probado semanas de cuatro días sin recortar salarios, con resultados positivos: mayor ingreso empresarial, menos estrés y fatiga, y productividad estable o incluso superior.
A pesar de que OpenAI ha propuesto antes un “nuevo contrato social” con semana de 32 horas e impuestos a la automatización, Altman ahora parece más escéptico sobre un acortamiento generalizado de la jornada.