Take‑Two Interactive, compañía matriz de Rockstar Games y editora de Grand Theft Auto, despidió a Luke Dicken, jefe de inteligencia artificial del grupo, en el marco de recortes más amplios en su división de IA. La noticia se conoció a través de una publicación de LinkedIn del propio ejecutivo, posteriormente eliminada, en la que explicaba que tanto él como su equipo habían sido cesados tras siete años desarrollando tecnologías para apoyar la producción de videojuegos dentro del conglomerado.
El número exacto de empleados afectados no ha sido confirmado y la empresa no ha emitido por ahora un comunicado detallando las razones de la decisión.
La reestructuración llama la atención porque llega pocas semanas después de que el director ejecutivo de Take‑Two, Strauss Zelnick, reiterara en entrevistas públicas su escepticismo sobre la capacidad de la IA para crear «grandes éxitos» como GTA 6, argumentando que estos modelos, al estar entrenados únicamente con datos existentes, no pueden generar verdadera creatividad.
Zelnick había calificado como «risible» la idea de pulsar un botón y obtener una campaña de marketing equivalente a la de Grand Theft Auto, aunque al mismo tiempo ha reconocido que las herramientas de IA pueden facilitar tareas dentro del flujo de trabajo de desarrollo.

Informes adicionales señalan que Take‑Two mantiene cientos de proyectos internos vinculados a IA generativa, incluso mientras recorta personal dedicado específicamente a esa área. Analistas interpretan el movimiento como una señal de que las grandes editoras están afinando dónde consideran realmente estratégica la inversión en IA: más como herramienta de apoyo distribuida entre distintos equipos que como un departamento centralizado separado.
En un contexto de presión por reducir costes antes del lanzamiento de GTA 6, la salida de Dicken y su equipo reaviva el debate sobre hasta qué punto la industria está dispuesta a apostar por la automatización sin sacrificar el talento humano que ha dado forma a sus franquicias más lucrativas.