Microsoft ha dado un giro significativo a su estrategia de suscripción con Xbox Game Pass, anunciando una importante rebaja de precios para sus planes más populares, aunque con una condición que genera polémica entre los jugadores: los nuevos títulos de la franquicia Call of Duty ya no estarán disponibles desde el primer día de su lanzamiento.
El cambio fue confirmado oficialmente por la compañía y entró en vigor de forma inmediata. El plan Xbox Game Pass Ultimate pasó de costar 29,99 dólares mensuales a solo 22,99 dólares, lo que representa una reducción de siete dólares. En tanto, el plan PC Game Pass también se abarató, bajando desde 16,49 dólares hasta 13,99 dólares al mes. En países de Latinoamérica como Chile, las cifras son aún más llamativas: Game Pass Ultimate se redujo de 19.990 a 11.990 pesos, mientras que PC Game Pass bajó de 11.990 a 9.990 pesos mensuales.
Sin embargo, el ajuste económico tiene un costo importante. A partir de ahora, los nuevos juegos de Call of Duty —una de las franquicias más populares del mundo— llegarán al servicio aproximadamente un año después de su lanzamiento, probablemente durante la siguiente temporada navideña. Esta decisión invierte la estrategia que Microsoft implementó tras la millonaria adquisición de Activision Blizzard por 69.000 millones de dólares, cuando la compañía apostó por incluir los títulos de la saga desde el día uno para atraer nuevos suscriptores.
La directora de la marca, Asha Sharma, reconoció públicamente que el precio del servicio se había convertido en un obstáculo para el crecimiento, lo que motivó esta revisión de la política tarifaria. Recordemos que en octubre del año pasado, Game Pass ya había subido considerablemente de precio, generando críticas generalizadas entre la comunidad gamer. Incluso en ese momento, la compañía también eliminó el descuento del 10% que los suscriptores de Ultimate recibían en complementos y puntos COD.
La decisión de Microsoft refleja la tensión que existe entre ofrecer valor a los suscriptores y mantener la rentabilidad de una plataforma que incluye franquicias de enorme costo de desarrollo y distribución. Si bien la reducción de precio puede atraer a quienes habían abandonado el servicio por razones económicas, la ausencia de Call of Duty en su día de estreno podría desalentar a los fanáticos más acérrimos de la saga, quienes probablemente preferirán comprar el juego de forma individual antes que esperar un año para acceder a él desde la suscripción.
Por ahora, el plan Game Pass Standard —el de precio más bajo— no experimentó cambios ni en su valor ni en sus condiciones de acceso. El movimiento de Microsoft subraya que el equilibrio entre precio y contenido sigue siendo uno de los mayores desafíos en el negocio de las suscripciones de videojuegos.