Han pasado casi cuatro semanas del lanzamiento de Pokémon Champions y mantengo la misma opinión —quizá polémica— que me hice después de jugar un par de batallas: para ciertos jugadores, esos que están enganchadísimos al juego competitivo, Pokémon Champions es su juego perfecto.
Me explico: soy ese jugador que en su adolescencia pasaba sus madrugadas en netbattle.net jugando en distintos formatos y probando distintos equipos, todo sin la necesidad de esperar al fin de semana para reunirme con mis amigos y conectar nuestros Game Boy Advance con un cable link o un adaptador inalámbrico. Netbattle era un simulador de batallas Pokémon en línea sumamente simplificado, pero útil; te permitía crear equipos con un par de clics, eligiendo atributos que en los juegos de Game Boy Advance todavía eran una especie de secreto (510 effort points o IVs en 31). Netbattle se sentía como la evolución natural de los pokémon rentados de Pokémon Stadium, y especialmente, reflejaba el deseo de los fanáticos más aguerridos que, de una u otra forma, mantuvimos vivos los juegos canónicos y que a la postre derivó en los torneos VGC: simplificar todo el camino de entrenar monitos para poder jugar contra otros jugadores.
Bueno, tuvieron que pasar, no sé, al menos 20 años para que The Pokémon Company hiciera un producto más o menos similar a Netbattle y su sucesor, Pokémon Showdown (con el que probaba mis equipos antes de participar en VGC 2016). Pokémon Champions te permite, con cierta soltura, elegir a tus pokémon preferidos, ajustar sus atributos y estar en no más de 10 minutos en combate contra algún sujeto de quién sabe qué parte del mundo.
Sí, es cierto que hay limitantes que, creo, hacen más ruido entre la prensa que, aunque especializada, no tiene el nivel de expertise que se necesita para hablar de Pokémon VGC. Y lo digo con absoluto respeto a mis colegas, pues creo que VGC es enorme, un juego que en complejidad podría acercarse al ajedrez. Luego entonces, estas limitantes, como tener una lista de pokémon relativamente reducida (186 según Google al momento que escribí esta reseña), no hacen más que reafirmarme que ahora mismo Pokémon Champions es una beta que mejorará al paso del tiempo. Otras, como tener que gastar consumibles para realizar ajustes, son un derivado de su mecánica free to play.
También noto ciertos problemas de señalización. Por ejemplo, pasé varios días sin poder reclutar nuevos Pokémon, aún cuando había pasado el día completo para ver una nueva alineación. Respuesta = mírala tú mismo en Serebii. Pokémon es un juego bastante complejo y Champions, aún con toda su simplificación, no es la excepción.
Lo cierto es que, pese a que podría sentir que las opciones para armar equipos, almacenarlos y editarlos podría ser tan simple como el Netbattle, creo que Pokémon Champions es el producto más amigable que ha hecho The Pokémon Company en cuanto al juego competitivo de Pokémon. Es como si dentro de la compañía hubieran entendido, por fin, que los jugadores de mayor nivel utilizan herramientas no oficiales para competir y que esto solo ha permitido que existan jugadores como Wolfey Glick, Ray Rizzo o Edu. Muchos dirán que es trampa, otros diremos que simplemente están optimizando su tiempo para dedicarlo a un mejor fin: dominar las reglas del VGC del año. Y esto para mi es simplemente fantástico, fue sumamente reconfortante ponerle los EVs en ataque y velocidad a mi Charizard jolly con charizardita X y entrar a terminar juegos en no más de cinco turnos, porque, aunque retirado, todavía me defiendo.
Por último, creo que la verdadera prueba de fuego de Champions estará en la aceptación que llegue a tener en los próximos torneos. Su primera aduana está a la vuelta de la esquina con el Regional de Indianápolis. No espero menos que una participación brutal pues, después de todo, la comunidad de Pokémon ha crecido con juegos que, aunque cada vez más amigables, parecían destinados a entorpecer la progresión del jugador. Pokémon Champions cambia eso.