La mayoría de los wearables prometen lo habitual: ritmo cardíaco, seguimiento del sueño, quizá una puntuación de estrés que no pediste. Este va tras algo mucho más inquietante. Investigadores del Instituto de Informática de la Universidad de Tartu están trabajando en un dispositivo similar a un reloj inteligente que podría ayudar a detectar partículas micro y nanoplásticas en el cuerpo humano.
El trabajo fue publicado en las Actas del 27º Taller Internacional sobre Sistemas y Aplicaciones de Computación Móvil.
El concepto resulta llamativo porque convierte un factor de forma que la gente suele asociar con el bienestar en una herramienta para medir uno de los subproductos más inquietantes de la vida moderna.
¿Cómo funciona?
Detectar partículas de plástico dentro del cuerpo es difícil. A menudo depende de muestras de sangre, equipos especializados y métodos invasivos. Los investigadores dicen que eso es exactamente lo que intentan evitar. Al explorar un enfoque de detección basada en la luz, podrían hacer que la monitorización sea más accesible y mucho menos desagradable.
Los investigadores utilizaron espectrometría, una técnica que analiza cómo la luz interactúa con los materiales. Diferentes plásticos absorben y reflejan la luz de formas únicas, lo que deja firmas ópticas que los sensores pueden identificar. El equipo afirma que el mismo concepto ya se ha utilizado para detectar plásticos en lugares como el suelo y el agua, y ahora están intentando incorporarlo a la tecnología sanitaria portátil.
El prototipo ya detecta plástico bajo piel artificial
El propio dispositivo utiliza un espectrómetro en miniatura que emite diferentes colores de luz y mide lo que rebota de vuelta. Esto incluye longitudes de onda visibles, infrarrojas cercanas y ultravioletas. Según los investigadores, este sistema ya ha logrado detectar partículas de plástico bajo la superficie de la piel artificial que se utilizó para las pruebas.
Todo esto suena bien sobre el papel, pero un producto de consumo no está a la vuelta de la esquina. El equipo dejó claro que aún queda «mucho camino por recorrer» antes de que el concepto se convierta en hardware portátil real. Pero dicen que los primeros resultados ya muestran el potencial para un seguimiento no invasivo de los microplásticos dentro del cuerpo.
Con microplásticos y nanoplásticos ya encontrados en el torrente sanguíneo y en muchos órganos internos, sus efectos a largo plazo sobre la salud humana aún no se comprenden del todo. Pero los estudios los han relacionado con inflamación, estrés oxidativo y trastornos metabólicos, especialmente en los sistemas digestivo y respiratorio. Por eso este dispositivo parece importante, ya que intenta cuantificar cuánto del mundo plástico que nos rodea puede estar ya dentro de nosotros.