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Europa quiere que WhatsApp, iMessage y Telegram sean compatibles

Desde hace tiempo, la Unión Europea (UE) ha intentado limitar el poder que las grandes tecnológicas como Apple, Google, Meta o Amazon tienen en sus países miembros. El último movimiento tomado por la comunidad política afecta de manera directa a las grandes plataformas de mensajería instantánea como WhatsApp o iMessage.

Tras una negociación de más de ocho horas, la UE llegó a un acuerdo para sacar adelante la llamada Ley de Mercados Digitales (DMA). El propósito de esta es evitar prácticas abusivas de los gigantes tecnológicos y el primero de sus puntos menciona algo llamado “interoperabilidad de los servicios de mensajería”.

Lo que busca la UE con esta medida obligatoria (aún no se ha hecho efectiva) es que las grandes plataformas de mensajería sean interoperables con las más pequeñas. Esto significa que WhatsApp, Instagram, Facebook Messenger o iMessage deben ser compatibles con Telegram, Signal o Line (si estos lo solicitan).

¿En qué se traduce esto para el usuario? En que si, por ejemplo, alguien envía un mensaje desde WhatsApp a otra persona que no lo tiene instalado en su teléfono, este podría recibirlo en cualquier otra app de mensajería con la que sí cuente.

Los usuarios también podrán enviar mensajes, notas de voz, archivos o realizar videollamadas entre aplicaciones de mensajería. Por otra parte, la nueva ley también busca exigir a las empresas tecnológicas que soliciten el consentimiento explícito de sus usuarios para recopilar datos personales con fines publicitarios y que estos puedan elegir con libertad el navegador o motor de búsqueda que quieran utilizar.

Este último punto también se aplica a los asistentes virtuales, algo complicado de llevar a cabo, pues muchos dispositivos solo ofrecen el que la marca ha desarrollado (como Apple con Siri).

Las normativas que refleja la nueva ley comenzarán a aplicarse seis meses después de que el Parlamento y el Consejo de la UE la aprueben. Las empresas que la incumplan se enfrentan a una posible multa de hasta 10 por ciento de su facturación total mundial del ejercicio fiscal anterior.

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