La Casa Blanca reforzará su vínculo con las grandes tecnológicas a través de un nuevo consejo asesor en ciencia y tecnología que contará con algunos de los nombres más influyentes de Silicon Valley y de la industria de chips. Mark Zuckerberg (Meta), Jensen Huang (NVIDIA), Michael Dell (Dell), Larry Ellison (Oracle), la CEO de AMD, Lisa Su, y el cofundador de Google, Sergey Brin, se incorporarán al panel que asesorará al presidente Donald Trump en materias como inteligencia artificial, innovación y competitividad.
Este grupo se articula dentro del President’s Council of Advisors on Science and Technology (PCAST), un órgano que históricamente ha servido para acercar al gobierno a la comunidad científica y tecnológica. Según declaraciones de la propia Casa Blanca recogidas por medios estadounidenses, bajo el mandato de Trump el consejo se centrará en las oportunidades y desafíos que plantean las tecnologías emergentes para la fuerza laboral estadounidense, con el objetivo declarado de que “todos los estadounidenses prosperen en la Edad Dorada de la Innovación”.
Zuckerberg afirmó sentirse “honrado” de integrarse en el consejo y subrayó que uno de sus objetivos será ayudar a que Estados Unidos lidere el desarrollo y despliegue de la inteligencia artificial. Para empresas como Meta, Google, NVIDIA, AMD u Oracle, las decisiones regulatorias sobre IA, datos y computación en la nube son estratégicas, por lo que tener línea directa con la Casa Blanca a través de este panel se interpreta como una forma de influir en el marco normativo que se está gestando.
El peso político del grupo va más allá de lo tecnológico. Algunos de sus integrantes, como el inversionista Marc Andreessen —también miembro del panel— y el propio Ellison, han apoyado públicamente a Trump y han contribuido financieramente a super PACs y a actividades ligadas a sus campañas. Medios como Engadget recuerdan que empresas como Meta, Google y NVIDIA ya habían donado sumas millonarias para la segunda investidura del presidente e incluso colaboraron en el financiamiento del salón de baile de la Casa Blanca, un símbolo de la relación cada vez más estrecha entre el poder político y los gigantes tecnológicos en plena carrera global por la IA.