Los robots sexuales serán una tendencia para el 2050

El encierro asociado a la crisis sanitaria les ha dado un inesperado impulso a los fabricantes de muñecos o robots sexuales.

Realbotix, una empresa que elabora este tipo de muñecos afirma que ha visto un incremento del 50% en sus ventas durante la pandemia, de acuerdo con un artículo de Five Media.

Este tipo de opiniones también se han repetido en compañías dedicadas al mismo rubro, pero de otros países, como Canadá y Australia.

El artículo recopila testimonios de personas que utilizan este tipo de muñecos; si bien muchos recurren a ellos como una forma de hallar compañía en un periodo marcado por la ansiedad y la angustia, otro porcentaje los usan para tener relaciones sexuales.

Y todo indica que se convertirá en una tendencia que irá en aumento. Una tendencia que también fomentarán las mujeres ya que, si bien hace un tiempo el 90 por ciento de los usuarios de robots sexuales eran hombres heterosexuales (según el reportaje), cada día son más las mujeres que recurren a este tipo de muñecos.

La imagen muestra una escena de la película Lars and the real girl.

Actualmente, los variados diseños que ofrece el mercado también las incluyen a ellas, es una forma de anticiparse a la alta demanda en esta materia que se espera para las siguientes décadas.

De hecho, en la nota, la sexóloga Michelle Mars cree que para el 2050, el sexo con robots será la norma y esta revolución estará impulsada por mujeres.

Actualmente es posible encontrar distintos tipos de muñecos sexuales. Estos van desde los modelos más básicos hasta los robóticos, que cuentan con Inteligencia Artificial y son capaces de realizar por sí solos distintos tipos de movimientos y expresiones.

Además están habilitados con un chat para mantener conversaciones y son capaces de recordar gustos, disgustos y detalles sobre la familia del usuario.

Quienes se dedican a esta ámbito creen que en el futuro, los robots sexuales serán capaces de autoestimularse y lubricarse, además estarán provistos de torsos y caderas que se mueven.

¿Afectará esta tendencia las relaciones entre humanos? Tendremos las siguientes décadas para averiguarlo.

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