Emocionante: pianista vuelve a tocar gracias a guantes biónicos

Nadie podrá negar que la tecnología le cambió la vida a Joao Carlos Martins. El célebre músico brasileño volvió a tocar el piano después de 20 años, gracias a unos sofisticados guantes biónicos.

Martins había sufrido un severo accidente jugando fútbol en 1965, que le ocasionó una seria lesión en su mano derecha.

Luego de varias operaciones, logró recuperar parte de la movilidad, sin embargo, desarrolló una dolencia degenerativa en la mano.

Como consecuencia, los médicos le informaron que no podría seguir tocando el piano, lo que sumió a Martins en una profunda depresión: vendió sus instrumentos y comenzó a dar clases de boxeo, como una forma de mantenerse lo más lejos posible de la música.

Un niño aprendiendo

No le fue sencillo a Martins dejar esta disciplina artística. Por lo mismo, comenzó a desarrollar una técnica especial que involucraba utilizar su mano izquierda y algún dedo de la derecha para volver a sentarse frente al teclado.

Pero la experiencia no era la misma. Considerado uno de los principales intérpretes de Johann Sebastian Bach, el artista tenía que tocar lento y con mucha precaución.

Sin embargo, el diseñador Ubirata Bizarro Costa no estaba de acuerdo con el alejamiento de Martins de la música.

Por esta razón, creó unos guantes biónicos especiales, cubiertos de neopreno, que levantan los dedos del músico luego de presionar las teclas, manteniéndose unidos por una barra de fibra de carbono.

De esta forma, el intérprete logró volver a tocar el piano utilizando ambas manos. El momento ha sido registrado en un video que muestra toda la emoción del músico con sus nuevas herramientas de trabajo.

“Puede que no recupere la velocidad del pasado. No sé qué resultados conseguiré. Estoy empezando de nuevo como si fuera un niño de ocho años aprendiendo”, explicó el artista a The Associated Press.

Costa y Martins se conocieron en Sao Paulo luego de un concierto del maestro. Desde aquel entonces, ambos han trabajado en crear este prototipo que tuvo un valor de 125 dólares.

El cambio ha sido tan radical, que el mismo músico reconoce que no se quita sus nuevos guantes ni siquiera para dormir.

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