La pandemia ha provocado pesadillas relacionadas al apocalipsis

Estamos a pocos días de Halloween, una época en la que reinan los fantasmas, los monstruos, los asesinos con máscaras y todo lo espeluznante que te pueda hacer saltar del susto.

Y si bien esos son elementos, en su mayoría ficticios, que asociamos al miedo (debido a las películas de ese género, probablemente), existe algo terrorífico que muchas personas experimentan en la vida real: las pesadillas.

Entendemos como pesadilla un sueño perturbador en la que las personas sienten incomodidad, miedo o ansiedad, ya sea por soñar con una caída, un accidente, una muerte, una traición, etc. Es decir, cualquier situación negativa en general.

Sin embargo, la pandemia de COVID-19 puede haber cambiado la forma en que soñamos al influir en el contenido de las pesadillas, al menos eso es lo que sugiere un estudio reciente publicado en el Journal of Sleep Research.

Pesadillas

Los investigadores encontraron que el estrés relacionado con la pandemia puede generar una mayor probabilidad de tener pesadillas en torno a temas específicos asociados a esta, como la separación de los seres queridos, el confinamiento, o incluso temáticas más extremas como una guerra y escenarios apocalípticos.

Para el estudio se utilizaron testimonios de 419 adultos estadounidenses, quienes completaron una encuesta en línea sobre el sueño y sus experiencias en torno al COVID-19 entre junio y noviembre de 2020.

A los consultados se les hicieron varias preguntas sobre la medida en que sentían que la pandemia de COVID-19 había aumentado sus niveles de estrés o afectado su sueño.

También se les mostró una lista de temas y se les preguntó si habían experimentado alguna pesadilla relacionada con estos durante la pandemia (como ser perseguidos, la claustrofobia o la separación de sus seres queridos). Los encuestados también completaron indicadores de ansiedad, depresión y el cuestionario Mannheim Dream.

Los resultados revelaron que hubo un aumento general en el estrés y las alteraciones del sueño durante la pandemia: 86 por ciento de los participantes dijeron que experimentaron un aumento de estrés general, 84 por ciento se sintió más estresado respecto a la familia y 68 por ciento tuvo un aumento en el estrés asociado con la cobertura mediática de la pandemia.

Respecto al sueño, 61 por ciento de los consultados dijo que este había empeorado durante la pandemia, 55 por ciento aseguro que se despertaba con más frecuencia por la noche y 44 por ciento comentó que tenía problemas para conciliar el sueño desde la cuarentena.

Apocalipsis

Por otro lado, el estrés pareció influir en el contenido de las pesadillas de los encuestados, con diferentes fuentes vinculadas a temas específicos de pesadillas, según lo conseguido en el estudio.

Los participantes que mostraron un mayor estrés general relacionado con la pandemia reportaron más probabilidades de experimentar pesadillas centradas en la impotencia, la ansiedad, la guerra, la separación de sus seres queridos, el totalitarismo, la enfermedad y los escenarios apocalípticos.

Mientras tanto, quienes reportaron un mayor estrés asociado con la pandemia y la familia se revelaron como más propensos a experimentar pesadillas sobre todos estos temas (exceptuando la enfermedad). Sin embargo, también se mostraron más propensos a tener sueños sobre el confinamiento, la opresión, el fracaso y la muerte.

Kathryn E. R. Kennedy, una de las autoras del estudio, explica por qué se produce esto: “Existe evidencia contundente que muestra que dormir es un momento para darle sentido a nuestras experiencias diurnas, así nos ayudarnos a regular nuestras emociones. Trabajar desde la casa, lidiar con empleos o pérdidas financieras y una crisis de salud pública pueden manifestarse en los temas de nuestros sueños por la noche”.

Si bien el estudio estuvo centrado en personas estadounidenses, los resultados indican que el estrés durante la pandemia ha provocado temas de pesadillas similares en el resto del mundo. Según Kennedy, “aunque la experiencia de la pandemia de COVID-19 ha sido única para cada individuo en Estados Unidos, los trastornos del sueño y los temas de pesadilla informados son similares a lo que se ha observado en otros países”.

“Esto proporciona una mayor comprensión de las causas de los sueños con tonos negativos durante una crisis de salud global, así como probablemente algunas de las respuestas al miedo más comunes, a pesar de las diferencias sociopolíticas en varias partes del mundo”, agrega.

Sin embargo, Kennedy y su equipo sugieren que el clima sociopolítico en Estados Unidos en todo este tiempo, incluyendo las elecciones presidenciales, puede haber provocado incertidumbre sobre el futuro, lo que explicaría el aumento de las pesadillas sobre temas como el totalitarismo, la guerra y el desamparo. Por esa razón afirman que es difícil distinguir qué pesadillas se generaron por la pandemia y cuáles fueron provocadas por otras situaciones.

pesadilla

Los autores también han explicado que el hecho de pasar más tiempo en casa puede alterar potencialmente el ritmo circadiano (el reloj interno del cuerpo que regula el ciclo de sueño-vigilia).

La ausencia de las típicas señales sociales y de luz que las personas experimentan en horarios regulares, combinada con un mayor tiempo frente a pantallas que emiten luz azul en casa, puede haber alterado este reloj de sueño, de acuerdo con los investigadores.

Finalmente, se observó un aumento de los informes de pesadillas durante la pandemia, aunque es algo que no sorprende, debido a la evidencia de niveles elevados de estrés en todo el mundo y el vínculo crucial entre el estrés y el sueño.

“Sabemos que dormir es un momento importante para que el cerebro les dé sentido a las cosas, preparándonos para manejar mejor las situaciones estresantes. Cuanto más prioricemos el sueño como un componente clave de la salud total de la mente y el cuerpo, mejor podremos manejar las repercusiones de esta pandemia y cualquier obstáculo futuro que surja”, dice Kennedy.

Algunos de los grandes cambios que experimentaron las personas durante la cuarentena fue deshacerse de la alarma por la mañana y dormir hasta un poco más tarde; de acuerdo con Kennedy, eso probablemente traiga un beneficio para manejar de mejor manera el estrés relacionado a la pandemia.

“El sueño de movimientos oculares rápidos (REM) (el momento en que ocurren la mayoría de estos sueños y pesadillas) tiende a ser más intenso cuanto más nos acercamos a la mañana. Si dormimos hasta tarde sin una alarma matutina, y por consecuencia tenemos más sueños, tal vez encontremos algún beneficio en eso”, dice la investigadora.

A pesar de los resultados interesantes que se obtuvieron con esta investigación, la coautora afirma que se necesitarán estudios futuros para explorar a fondo los procesos psicológicos que conectan el estrés, las pesadillas y los trastornos del sueño.

Además, asegura que es complicado saber qué tan precisos han sido estos informes sin los datos existentes sobre estas personas y su comportamiento de sueño/pesadilla previos a la pandemia.

“Más estudios a largo plazo de las personas y sus sueños a lo largo de su vida, y más importante: los periodos de grandes cambios, nos ayudarían a comprender mejor cómo se manifiestan los sueños y las pesadillas en respuesta a diferentes experiencias de la vida”, concluye Kennedy.

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