Mark Zuckerberg dio a conocer este lunes un extenso documento de más de 6.500 palabras en el que expone su postura frente al avance de la superinteligencia artificial y advierte que el mayor peligro no proviene de la tecnología en sí, sino de que quede concentrada en pocas manos. Bajo el título «El futuro es para todos: el camino hacia un futuro positivo con la IA», el directivo de Meta plantea que la prosperidad futura dependerá de que cada persona, y no solo gobiernos o grandes corporaciones, tenga acceso a herramientas de inteligencia artificial cada vez más potentes.
Uno de los ejes centrales del texto es la promesa de que cada usuario podrá contar con un asistente personal capaz de acompañar tareas de salud, educación, finanzas y creatividad, siempre bajo estándares de privacidad y control individual. El empresario insiste en que esta tecnología debe servir para inventar y potenciar capacidades humanas, y no únicamente para automatizar trabajos rutinarios, una distinción que marca diferencia respecto a otros discursos del sector centrados en la eficiencia corporativa.
«El desarrollo sostenible de infraestructuras significa que las comunidades deben beneficiarse significativamente de cada proyecto. Esto incluye compromisos para construir infraestructuras generadoras de energía «dondequiera que invirtimos» que podrían devolver energía a bajo coste a las comunidades, y un compromiso de «restaurar más agua de la que usamos en las cuencas donde operamos para 2030.» Meta también está lanzando un Fondo Future Is For Everyone para apoyar a las comunidades locales, y Zuckerberg afirma que la empresa ofrece formación gratuita y «empleos bien remunerados garantizados» para profesionales cualificados en áreas donde Meta está construyendo centros de datos.
En cuanto a decisiones concretas, Zuckerberg confirmó que Meta retomará la publicación de modelos de inteligencia artificial de código abierto, a los que calificó de «fuerza positiva» para repartir el poder tecnológico entre la sociedad. También defendió la práctica de la destilación de modelos —el proceso mediante el cual una IA más pequeña aprende de una más grande—, pese a las críticas que ha recibido desde sectores del gobierno estadounidense por su posible uso en el desarrollo de sistemas chinos.
«No creo que restringir el acceso a modelos de código abierto extranjeros sea una solución eficaz», dijo Zuckerberg.
El manifiesto no evita los riesgos: reconoce amenazas como el desplazamiento de empleos, el bioterrorismo, la vigilancia estatal y hasta la pérdida de control sobre sistemas cada vez más autónomos. Frente a ese panorama, la respuesta de Meta pasa por la gobernanza compartida y la colaboración temprana con las autoridades, aunque Zuckerberg pidió evitar procesos de revisión regulatoria demasiado rígidos que frenen la innovación.
La compañía anunció además la creación del «Future is for Everyone Fund», un fondo dotado con mil millones de dólares destinado a comunidades estadounidenses cercanas a los centros de datos de Meta, con foco en docentes, servicios de emergencia e infraestructura energética. Este gesto se produce en paralelo a un plan de inversión histórico: la empresa proyecta desembolsar 145.000 millones de dólares este año en infraestructura de IA, con una meta que podría llegar a los 600.000 millones hacia 2028, según cifras recogidas por medios especializados
El documento llega en un momento en que buena parte de la industria tecnológica debate públicamente sobre los límites de la superinteligencia, mientras miles de trabajadores de laboratorios rivales han pedido al gobierno estadounidense frenar el ritmo de desarrollo de estos sistemas.