Una de las transformaciones empresariales más radicales del año acaba de protagonizarla Allbirds, la compañía que se hizo famosa por sus zapatillas de lana merina y su marketing centrado en la sostenibilidad. La firma anunció este miércoles que venderá su marca de calzado y todos sus activos relacionados al grupo American Exchange Group por 39 millones de dólares, y que utilizará los fondos para reinventarse como empresa de infraestructura de inteligencia artificial.
El giro es tan drástico que incluso implica un cambio de nombre: Allbirds pasará a llamarse NewBird AI y se posicionará como proveedora de servicios de GPU en la nube y soluciones nativas de IA. Para financiar esta transición, la compañía aseguró además una línea de financiamiento convertible de 50 millones de dólares con un inversor institucional no identificado, con el objetivo de adquirir unidades de procesamiento gráfico de alto rendimiento.

La reacción de los mercados fue inmediata y contundente. Las acciones de Allbirds, cotizadas en el Nasdaq bajo el símbolo BIRD, se dispararon más de un 370% durante la jornada del miércoles. La cifra resulta aún más llamativa si se considera el contexto histórico de la empresa: en su peak de valoración en 2021, Allbirds llegó a valer 4.000 millones de dólares. El precio de venta de su marca de calzado equivale apenas al 1% de ese valor máximo.
«La empresa buscará inicialmente adquirir hardware de computación con IA de alto rendimiento y baja latencia y proporcionar acceso bajo acuerdos de arrendamiento a largo plazo, satisfaciendo la demanda de los clientes que los mercados spot y los hiperescaladores no pueden atender de forma fiable», señaló la compañía en el anuncio.
El declive fue acelerado. Después de registrar ventas récord de 297,8 millones de dólares en 2022, la empresa comenzó a perder terreno frente a competidores más ágiles y no logró sostener el interés del consumidor en su propuesta de moda sostenible. Ahora, con la moda de la inteligencia artificial como telón de fondo, la compañía busca aprovechar el entusiasmo inversor en torno al sector tecnológico para reactivar su valor bursátil.
La estrategia, sin embargo, no está exenta de escepticismo. Pasar de fabricar calzado ecológico a ofrecer capacidad computacional en la nube es un cambio tan abrupto que varios analistas lo comparan con otras transformaciones oportunistas del mercado. La junta directiva ha indicado que, sujeto a la aprobación de los accionistas, se emitirá un dividendo especial durante el tercer trimestre de 2026. Lo que queda claro es que Allbirds, tal como la conocíamos, ya no existe.