Un estudio de la Universidad de Cambridge revela que centros de datos para IA elevan temperaturas superficiales hasta 9,1°C en radios de 10 km, creando «islas de calor» comparables a efectos urbanos. Son promedios de 1,5-2,4°C persiste a 4,5 km, afectando potencialmente 343 millones de personas globalmente por impactos en salud, energía y bienestar.
Todo esto, por un crecimiento explosivo —consumo eléctrico duplicado para 2030, impulsado por IA— que agrava el problema, con mayoría dependiente de combustibles fósiles.
El artículo señala que la capacidad global de granjas de servidores está creciendo rápidamente, lo que significa que se espera que la industria sea uno de los sectores con mayor consumo energético en la próxima década, y añade que el consumo energético para procesamiento de datos se estima superará la cantidad requerida para la fabricación en tres a cinco años.
Los investigadores midieron cambios post-operación en múltiples sitios, notando atenuación del 30% a 7 km, pero alertando sobre emisiones y demanda de carbón/gas en EE.UU.
La Dra. Andrea Marinoni sostiene que urgen diseños cuidadosos, como refrigeración eficiente y chips de bajo consumo. Los críticos cuestionan la metodología —temperaturas superficiales vs. aire humano— y atribuyen parte a la urbanización, no solo el calor residual.
Una consecuencia es que el consumo global de electricidad por parte de las grandes granjas de servidores está previsto que se doble para 2030, con la IA como el principal motor.
El artículo continúa diciendo que, por tanto, es lógico esperar que el impacto de los centros de datos y las actividades de hiperescalador de IA en el entorno «podría no ser despreciable».
El artículo, «El efecto isla de calor de datos: cuantificando el impacto de los centros de datos de IA en un mundo en calentamiento», fue destacado por New Scientist.
El estudio también analiza los cambios en la temperatura superficial del terreno (cómo se calientan los tejados, el asfalto y las superficies del suelo al sol), no la temperatura del aire cercana a la superficie que la gente realmente experimenta.