Isaac Newton: sus principales aportes a la ciencia

El matemático y físico Joseph Louis Lagrange dijo sobre Isaac Newton que fue “el más grande genio que ha existido y también el más afortunado dado que solo se puede encontrar una vez un sistema que rija el mundo”.

Así, muchas veces el físico, teólogo, matemático e inventor inglés ha sido considerado uno de los científicos más grandes de todos los tiempos y su obra ha sido llamada como la culminación de la revolución científica.

Isaac Newton nació, precisamente, un 4 de enero de 1643 en Woolsthorpe, Inglaterra, y su exquisito legado puede ser analizado a partir de sus dos obras principales.

Principia, de 1687, es considerada como su obra más importante. En este trabajo, Newton estableció las tres leyes que rigen el movimiento de los cuerpos.

La imagen muestra al físico y matemático inglés, Isaac Newton.

También estudió la fuerza que existe entre la Tierra y la Luna, fuerza que resulta ser proporcional a cada una de las masas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia entre ambos cuerpos.

El físico inglés pudo extender esta ley para todos los cuerpos del universo, con lo que estableció la Ley de Gravitación Universal.

En tanto, en su obra Opticks (1704) Newton formuló la teoría corpuscular de la luz y la teoría del color.

Otra de los aportes del matemático, fue la introducción del cálculo diferencial e integral. Gottfried Leibniz también descubrió el cálculo infinitesimal de forma independiente de Newton, por lo que ambos se vieron vinculados a una especie de polémica que se extendió hasta la muerte del alemán, en 1716.

Reflector

En 1672, Newton presentó ante la Royal Society de Londres el primer telescopio reflector de utilidad práctica, dando así un revolucionario impulso al desarrollo técnico del telescopio.

Su aparato tenía un espejo de unos tres centímetros de diámetro, ubicado en el interior de un tubo de quince centímetros de longitud.

Como no tenía lentes, el telescopio no sufría de aberración cromática y podía ser igual de potente que un refractor diez veces más largo. Así, su diseño podía solucionar problemas técnicos propios de los refractores.

Sin embargo, la tecnología aún no estaba preparada para construir este tipo de telescopios reflectores, por lo que se debió esperar hasta William Herschel (1738-1822), quien construyó los primeros telescopios de gran tamaño.

Lo anterior demuestra una vez más la grandeza de Isaac Newton y su crucial aporte al mundo de la ciencia.

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