El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encendió el debate tecnológico durante el fin de semana al sugerir que el término «inteligencia artificial» debería reemplazarse por uno nuevo. A través de su red social Truth Social, el mandatario publicó una encuesta para que sus seguidores eligieran entre tres alternativas: «Superior Intelligence», «Extreme Intelligence» o «Supreme Intelligence», argumentando que la expresión actual le resulta «inexacta» y «poco elocuente». Para el mediodía del sábado, la votación ya superaba las 27.000 respuestas.
No era la primera vez que Trump insinuaba este cambio de nombre; ya en 2025 había planteado la idea de llamarla «supreme intelligence», aunque en ese momento dijo que la decisión correspondía a los líderes de la industria. Esta vez, sin embargo, acompañó la propuesta con una serie de mensajes más contundentes sobre la seguridad de la IA.
Una nueva «AI Force» al estilo Space Force
Minutos después de lanzar la encuesta, el presidente calificó las crecientes preocupaciones sobre los riesgos de la inteligencia artificial como parte de una cadena de «engaños» impulsados por la izquierda para «destruir» al país, comparándolas con otras controversias políticas previas. Trump aseguró que no permitirá que esto ocurra y anunció la creación de una «AI Force», inspirada en la Space Force que estableció durante su primer mandato y que calificó como un «tremendo éxito».
Según recogió Reuters, el mandatario prometió que su Gobierno «no obstaculizará ni sofocará» el crecimiento de esta industria, sino que la «atesorará, ayudará y vigilará» a medida que se desarrolle. Al mismo tiempo, adelantó que próximamente designará a un nuevo «zar de la IA», cargo que quedó vacante tras la salida del inversionista David Sacks a comienzos de este año, quien pasó a copresidir el Consejo de Asesores de Ciencia y Tecnología del presidente.
Ni el mandatario ni la Casa Blanca precisaron qué funciones cumpliría esta nueva fuerza ni si se trataría de un organismo militar o civil, algo que medios como The New York Times remarcaron como una incógnita relevante de cara a su implementación.
Contexto: una industria bajo presión
Los anuncios llegan luego de que el excolaborador de Anthropic, Jacob Coxon, renunciara a la compañía y advirtiera públicamente que los desarrolladores de IA «creen genuinamente» que la tecnología podría acabar con la humanidad antes de que termine la década. Sus declaraciones fueron respaldadas por otros investigadores de la firma, entre ellos Evan Hubinger, y reavivaron el debate sobre la necesidad de límites regulatorios para el sector.
Frente a ese escenario, Trump insistió en que el verdadero riesgo no proviene de la tecnología en sí, sino de quienes buscan frenarla, y remarcó que su Gobierno actuará contra conductas indebidas empleando el sistema judicial ya existente en lugar de crear nuevas normativas.