El almacenamiento y la seguridad de datos son algunos de los mayores retos a los que se enfrenta hoy nuestro mundo dependiente de la tecnología, lo que nos empuja a explorar opciones poco convencionales. La buena noticia es que investigadores de todo el mundo están buscando activamente soluciones novedosas para abordar estos problemas.
Un avance prometedor proviene de investigadores de UNSW Sydney y de la Universidad Monash, que recientemente han desarrollado un sistema que oculta las transmisiones de datos a plena vista utilizando un fenómeno llamado «luminiscencia negativa».
El resultado es un método de comunicación que podría ser casi imposible de hackear, no porque el mensaje esté cifrado, sino porque nadie puede siquiera saber que se está enviando un mensaje.
El sistema funciona mezclando señales con la radiación térmica natural que todo a nuestro alrededor emite constantemente, del tipo que se ve a través de una cámara térmica. Para cualquier observador externo, parece que no está ocurriendo nada, y solo un receptor con el equipo adecuado puede detectar y decodificar el mensaje oculto.
¿Qué es la luminiscencia negativa?
Todo emite un tenue resplandor de calor en el espectro infrarrojo. La luminiscencia negativa hace que ese resplandor parezca más oscuro en lugar de más brillante. El Dr. Michael Nielsen, autor principal de la Escuela de Ingeniería Fotovoltaica y de Energías Renovables de la UNSW, la describe como «una linterna que puede apagarse más que apagarse». Aunque eso es imposible con luz visible, hay materiales que pueden crear este efecto en el rango infrarrojo.

El equipo utiliza un dispositivo llamado diodo termorradiativo, que cambia rápidamente entre estados más brillantes y más oscuros de lo habitual. Esto crea un patrón oculto dentro del ruido de calor de fondo, haciendo que la transmisión sea invisible para cualquiera que no sepa que se están enviando datos.
¿Qué podría significar esto para el mundo real?
En experimentos de laboratorio, el equipo ha alcanzado velocidades de transferencia de datos de aproximadamente 100 kilobytes por segundo. Aunque esto es modesto por ahora, los investigadores creen que la tecnología podría alcanzar velocidades de gigabytes por segundo a medida que se avancen en la tecnología de los emisores.
Colegas de la Universidad Monash ya han sugerido que usar grafeno podría llevar velocidades a cientos de gigabytes por segundo. Si esto ocurre, cambiará el panorama de la transmisión segura de datos, haciendo casi imposible que los hackers accedan a datos sensibles.