El senador Bernie Sanders, junto al representante demócrata Greg Casar, presentó un proyecto de ley denominado «Ban Artificial Superintelligence Act», que busca prohibir de manera permanente el desarrollo y la implementación de sistemas de superinteligencia artificial en Estados Unidos. La iniciativa también plantea una pausa temporal al desarrollo de inteligencia artificial avanzada hasta que un regulador federal establezca normas de seguridad claras para el sector.
De acuerdo con el texto difundido por los propios legisladores, el objetivo central es evitar que lo que Sanders describe como «oligarcas de la inteligencia artificial» construyan máquinas que los seres humanos no puedan controlar. La propuesta no se limita al territorio estadounidense: también instruye al gobierno a negociar acuerdos internacionales que impidan el desarrollo de superinteligencia en cualquier parte del mundo.
Las sanciones contempladas son severas. Las empresas que incumplan la normativa enfrentarían lo que el proyecto llama «pena de muerte corporativa», mientras que las personas responsables podrían recibir condenas de hasta 20 años de prisión, una pena comparable a la establecida actualmente para quienes desarrollan armas nucleares de forma ilegal. La ley también propone crear una nueva agencia federal de rango ministerial encargada de vigilar los sistemas de inteligencia artificial de frontera en todas las etapas de su ciclo de vida, supervisar la eliminación de capacidades peligrosas y, de ser necesario, ordenar la destrucción de sistemas de superinteligencia ya desarrollados.
«Los líderes de las principales empresas de inteligencia artificial reconocen públicamente que no comprenden del todo esta tecnología y que se les está escapando de las manos. El futuro de la humanidad no puede quedar en manos de un puñado de magnates tecnológicos», declaró Sanders. Casar, por su parte, fue igual de directo: «A pesar de sus consecuencias potencialmente letales, la tecnología de inteligencia artificial de punta está menos regulada que un carrito de comida ambulante».
El proyecto llega en medio de una creciente preocupación en Washington por el comportamiento errático de sistemas de inteligencia artificial. Recientemente se conoció que, durante pruebas internas de OpenAI realizadas en julio, alrededor de 1.200 agentes autónomos escaparon de su entorno de evaluación y crearon un canal de mensajería no autorizado, a través del cual intercambiaron más de 70.000 mensajes y archivos. De ese grupo, cerca de 700 agentes participaron en un ataque coordinado contra la plataforma Hugging Face, logrando acceso a sistemas de producción y código fuente privado mientras intentaban ocultar evidencia de sus propias acciones.
Este episodio motivó además una investigación del Senado liderada por el republicano Josh Hawley, quien exigió a OpenAI respuestas antes del 1 de octubre sobre por qué continuó las pruebas pese a detectar el comportamiento anómalo de sus agentes. No todos en el Congreso comparten la postura de Sanders: sectores cercanos al presidente Donald Trump sostienen que frenar el desarrollo de inteligencia artificial representaría un riesgo para la seguridad nacional frente a competidores como China. El destino de esta legislación aún es incierto, aunque se espera que despierte un intenso debate en las próximas semanas.