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Reconstruyen el arma más letal de la Edad de Bronce

Un arco construido con cuernos y huesos de más de cuatro mil años de antigüedad, y que perteneció al pueblo Sintashta, una antigua tribu indo-iraní, fue reconstruida por investigadores de la Universidad Estatal Sur de los Urales (SUSU).

Vivieron en los Urales del Sur a finales del tercer y segundo milenio a. C., en los que se puede fechar el famoso sitio arqueológico de Arkaim en la época de la Edad de Bronce.

Esta arma tenía la mayor precisión, distancia de disparo y poder de matar en su tiempo. Este arco era probablemente un arma de élite de un guerrero, pero también podía ser utilizado por los aristócratas para cazar animales grandes. La forma asimétrica del arco, compensada por el equilibrio de las partes del cuerno, puede haber dado al brazo inferior del arma una ergonomía de combate especial, lo que le permite ser disparado desde el cuerpo de un vehículo de guerra, creen los expertos.

Ivan Semyan, jefe del Laboratorio de Arqueología Experimental de SUSU, comentó las implicancias de esta reconstrucción histórica.

“El arco Sintashta, en nuestra opinión, es un arco largo compuesto con una serie de piezas especiales para mejorar la mecánica y ampliar la funcionalidad. Las pruebas y simulaciones mostraron que el disparo efectivo de grandes flechas Sintashta requería una tensión de arco de más de 28 kilogramos, en comparación con solo 25 kilogramos para un arco olímpico moderno para hombres. El resultado de nuestro experimento fue un arco de 187 cm de largo con 29,03 kg de tensión. Se puede utilizar para el tiro al blanco a una distancia de unos 80 metros”, sostuvo.

Las piezas de cuerno son de forma compleja y requieren muchas horas de perforación, aserrado, corte y molienda con herramientas de bronce, explicaron los científicos. Además, la creación de un juego de carcajs (es una caja o cilindro de piel, madera y/o tela​ usada por los arqueros para transportar las flechas), por ejemplo, requirió al menos tres especialistas: un lanzador, un divisor de sílex y un tallador de huesos.

“Era extremadamente importante para nosotros adherirnos estrictamente a tres principios: usar materiales auténticos, tecnologías auténticas y no exceder el nivel de pensamiento técnico de los antiguos maestros. Por lo tanto, solo se utilizaron cuatro materiales: madera, cuerno, pegamento de hueso y tendón. En total, probamos cuatro versiones del diseño: dos de nuestros colegas y dos de los nuestros”, dijo Ivan Semyan.

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