Nueva York quiere castigar a las redes sociales por noticias falsas

En el estado de Nueva York, un congresista lanzó un proyecto de ley que busca que las empresas detrás de las redes sociales puedan hacerse responsables de la desinformación y las noticias falsas que se reparten por medio de sus plataformas.

Este proyecto de ley fue propuesto por el senador estatal Brad Hoylman, del Partido Demócrata. Hoylman asegura que se necesitan “soluciones reales” para combatir el problema de las noticias falsas, la desinformación y los discursos de odio que pululan en redes sociales. “La vida de algunas personas está en peligro y nadie se hace responsable”, indicó.

Hoylman cree que es posible hacer algo para evitar que las compañías de redes sociales sigan facilitando la propagación de discursos nocivos, que muchas veces son convenientes para esas empresas por la cantidad de ingresos que generan.

Hate speech. Anti-vaxx lies. Eating disorders.

We know that algorithms written by social media platforms prioritize these messages.

That’s why I’ve introduced legislation to hold platforms liable for hate & lies their algorithms promote.
https://t.co/2QCqKrneoJ @bern_hogan

— Senator Brad Hoylman (@bradhoylman) December 27, 2021

Pero de acuerdo con los expertos, este proyecto difícilmente se va a materializar en una ley como tal. Y esto porque lo que Brad Hoylman propone regular está, precisamente, bajo el paraguas de la primera enmienda de la constitución de Estados Unidos, según lo que reporta The New York Post.

Según Eric Goldman, profesor de leyes de la Universidad de Santa Clara, en California, el proyecto de ley “busca restringir la diseminación de contenido protegido por la constitución” y, por lo tanto, es inconstitucional. Por otra parte, muchas veces puede ser difícil distinguir cuando un contenido es realmente dañino o que busca desinformar, sobre todo en lo relacionado a la pandemia del coronavirus, de acuerdo con el abogado David Greene de la Electronic Frontier Foundation.

Mientras este proyecto avanza, las compañías detrás de Facebook y Twitter hacen sus propios esfuerzos para moderar el contenido que publican los usuarios, incluso mediante algoritmos de inteligencia artificial.

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