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La enfermedad del beso podría ser la causa de la esclerosis múltiple

El virus de Epstein-Barr, que provoca lo que comúnmente se conoce como “la enfermedad del beso”, puede ser una de las principales causas de esclerosis múltiple.

De acuerdo con un nuevo estudio publicado en Science, que analizó datos de 10 millones de soldados estadounidenses, la esclerosis múltiple, una enfermedad autoinmune cuya causa se desconoce, podría ser una complicación de la infección por el virus de Epstein-Barr.

El estudio analizó muestras de sangre de reclutas militares durante un periodo de 20 años. De los 10 millones de soldados que participaron en el estudio, 955 fueron diagnosticados con esclerosis múltiple durante su servicio. Con estos datos, el investigador de la Universidad de Harvard Kjetil Bjornevik y su equipo barajan la hipótesis de que la enfermedad puede estar relacionada con el virus en cuestión.

Los encargados del estudio indican que en la actualidad uno de los tratamientos más eficaces para la esclerosis múltiple son los anticuerpos monoclonales anti-CD20. Gracias a este nuevo descubrimiento, los anticuerpos podrían ser dirigidos directamente contra virus Epstein-Barr, lo que podría tener grandes ventajas para el tratamiento de la enfermedad.

El Epstein-Barr es un herpesvirus y uno de los más comunes en los seres humanos. Suele afectar en la adolescencia y luego permanece latente en las células B durante toda la vida como el resto de herpesvirus.

La esclerosis múltiple se produce cuando el sistema inmune de la persona se altera y ataca a las vainas de mielina que aíslan las fibras nerviosas en la médula espinal y el cerebro. Las personas que sufren la enfermedad desarrollan problemas de visión, de movilidad, dolor y debilidad, entre otros síntomas. Estos aparecen y desaparecen en forma de brotes, pero habitualmente la enfermedad empeora con el tiempo y disminuye de manera considerable la calidad de vida de quien la sufre.

Hasta la fecha no hay cura para la esclerosis múltiple y los científicos creen que su causa es una combinación de genética (a menudo es hereditaria) con desencadenantes externos como los virus.

A pesar de la relevancia del estudio de cara al diagnóstico y tratamiento de la esclerosis múltiple, los investigadores indican que la mayoría de las personas infectadas por este virus no desarrollarán nunca la enfermedad.

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