Joe Biden es el presidente y así quiere matar al COVID-19

Tras un largo conteo de votos y una estrecha cifra de votantes, Joe Biden se convirtió en el próximo presidente de Estados Unidos tras vencer al actual mandatario republicano, Donald Trump.

El demócrata tiene entre los pilares de su campaña la derrota definitiva de la pandemia de COVID-19 en el país del norte, y una de las primeras estrategias es consolidar al doctor Fauci en su puesto de jefe de epidemiología.

“El Dr. Fauci tendrá acceso total a la Oficina Oval y una plataforma sin censura para hablar directamente con el pueblo estadounidense, ya sea dando buenas o malas noticias”, comenta el ahora primer mandatario estadounidense en su sitio web.

¿Cuáles son los planes específicos de Joe Biden para acabar con el coronavirus?

En los últimos cuatro meses, Joe Biden ha presentado planes integrales con cinco elementos básicos sobre que haría como Presidente sobre el COVID-19: (1) pruebas y rastreo, (2) equipos de protección personal (EPP) suficientes para todos, (3) tratamientos y vacunas basados en la ciencia, (4) pasos para reabrir de forma segura y efectiva, y (5) proteger a aquellos de alto riesgo, incluidos los estadounidenses mayores.

Veamos en detalle:

Implementar pruebas y rastreo generalizados:

  • Establecer una Junta de Pruebas de la Pandemia para escalar masivamente una campaña a nivel nacional y garantizar el acceso uniforme, confiable y gratuito a las pruebas para todos, incluyendo todos los trabajadores que regresan a sus empleos.
  • Duplicar el número de lugares donde se realizan las pruebas en los autos y aumentar la cantidad de las mismas hasta que no haya más filas.
  • Desarrollar una fuerza laboral de rastreo de contactos a nivel nacional, comenzando por contratar al menos a 100,000 estadounidenses y equipar a los departamentos de salud pública que carecen de recursos suficientes, con los recursos que necesitan para detectar y detener los brotes.
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Establecer una cadena de suministro sostenible para los EPP y suministros y ayuda para los trabajadores de la salud:

  • Implementar un esfuerzo nacional coordinado, en todo el país y orientado al futuro, para adquirir, producir y distribuir EPP, kits y máquinas de pruebas, suministros de laboratorio y otros suministros críticos, incluso utilizando todos los poderes en el marco de la Acción de Producción de Defensa.
  • Identificar las necesidades futuras de EPP, reactivos de laboratorio y suministros de pruebas cuando se agoten, así como reponer los suministros agotados en las zonas más afectadas, especialmente para los centros de salud calificados a nivel federal, las clínicas de salud rurales, hospitales de la red de protección social y residencias de ancianos, que suelen tener pocos recursos y sirven desproporcionadamente a las poblaciones vulnerables que son los más afectados por el COVID-19.
  • Desarrollar ahora una capacidad de manufactura flexible con vista al futuro, en los Estados Unidos, “para garantizar que no seamos vulnerables a las interrupciones de la cadena de suministros en tiempos de crisis”.

Acelerar el desarrollo de tratamientos y vacunas:

  • Aumentar la fabricación a gran escala de tantos candidatos a vacunas como sea necesario
  • Ayudar a proteger la investigación relacionada con el COVID-19 de las amenazas cibernéticas.
  • Desarrollar proactivamente una campaña nacional de vacunación, tomando las medidas ahora para garantizar la distribución justa de todas las vacunas.
  • Restablecer inmediatamente nuestra relación con la Organización Mundial de la Salud, que aunque no es perfecta, es esencial para coordinar una respuesta global durante una pandemia.
  • Establecer y otorgar recursos a una Red de Ensayos Clínicos de Enfermedades Infecciosas Emergentes para unir al talento científico detrás de los medicamentos más prometedores en lugar de tener diferentes estudios compitiendo entre sí por recursos y pacientes.
  • Asegurar que todos en los Estados Unidos, no sólo los ricos y los que tienen conexiones, reciban la protección y el cuidado que merecen, y los consumidores no sean víctimas de la manipulación en los precios a medida que nuevos medicamentos y terapias salen al mercado.
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Reabrir correctamente:

  • Garantizará una licencia con paga para todos los que se enfermen y para los trabajadores que cuidan a familiares u otros seres queridos enfermos con el COVID-19.
  • Garantizará la protección y la rendición de cuentas, incluyendo asignarle a la Administración de Salud y Seguridad Ocupacional el establecimiento y la aplicación de un riguroso estándar temporal de emergencia para que los empleadores sigan un conjunto claro de reglas a fin de mantener a los trabajadores a salvo del COVID-19.
  • Creará un programa “Seguro para los Compradores” que dé a las empresas que cumplan con los estándares un letrero para ponerlo en su establecimiento, para que los compradores sepan que han hecho lo que pueden para minimizar el riesgo de exposición.
  • Equipará a los pequeños negocios con un ambicioso “paquete para reanudar las operaciones” que provea a los propietarios de pequeños negocios apoyo para retener a sus empleados y volver a contratarlos y cubrir otros costos de reinicio en este entorno desafiante.
  • Ayudará a las escuelas y programas de cuidado infantil con la reapertura, tal vez el paso más importante para que los padres puedan volver a trabajar, incluyendo la ampliación de la investigación pediátrica sobre el COVID-19 financiada por NIH, el desarrollo de un Centro de intercambio de Información sobre Prácticas Recomendadas para Escuelas Más Seguras y suministrar los recursos que los proveedores de cuidado infantil y las escuelas, en particular las escuelas de Título I, necesitan para reabrir de forma segura y ayudar a los estudiantes que se han quedado atrás.

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