Revisión TV The Frame: adorna tu casa con un toque mágico

The Frame Samsung

Revisión TV The Frame: adorna tu casa con un toque mágico

“Se camufla tan bien como cuadro que pasa totalmente desapercibido como televisor, y es una propuesta única.”
  • Diseño elegante y decorativo
  • Calidad de imagen
  • Mando pequeño y sencillo
  • No compatible con Cable One Connect
  • Sin algunas funciones de otros The Frame
  • Precio suscripción obras de arte
PVS $599.00

Solo en lo que se refiere a diseño, los televisores simplemente (y sin que desmerezca) han encogido el grosor en los últimos años, hasta el punto de que algunos modelos son más finos que el dedo de una mano o algunos smartphones. Más allá de esa delgadez que invita a colgarlos en la pared, Samsung lanzó en 2017 una nueva línea de televisores con alma de obra de arte: el modelo The Frame, único en su especie y una opción para quienes quieran hacer pasar desapercibido un televisor colgándolo como si fuera un cuadro.

Un tamaño para espacios pequeños

Marta Villaba / Digital Trends ES

Con la posibilidad de adquirir The Frame con hasta 75 pulgadas, la unidad de prueba para nuestro análisis tiene 32 pulgadas, un tamaño lanzado en 2020 y el más pequeño disponible. Con unas dimensiones de 728.9 x 419.4 x 24.7 mm, está orientado a estancias de la casa menos grandes que el salón, como un dormitorio o una sala de estar.

Para asemejarse a un cuadro, la pantalla está enmarcada con un marco metálico negro, un color discreto que se adapta a cualquier espacio y estilo decorativo. Samsung da la posibilidad de cambiar este marco magnético por otros distintos, que se compran aparte, por 79 euros cada uno. En nuestras pruebas, si bien no lo hemos colgado en la pared para no hacer agujeros en balde, obviamente, el resultado es que, una vez instalado con el soporte incluido, queda igual que si fuera un cuadro real en el que puedes contemplar una pintura o una fotografía.

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Marta Villaba / Digital Trends ES

Esta pantalla que se disfraza de cuadro va conectada a un aparatito, denominado One Connect, que reúne todas las conexiones (HDMI, USB, Ethernet… normalmente integradas en el televisor). En la caja viene un cable para conectar ambos dispositivos con un grosor considerable, no es el cable que habitualmente viene con estos mismos televisores de tamaño más grande (Cable One Connect). Este cable óptico es muy finito y se adapta en unas hendiduras de la parte de atrás del televisor, pero no es compatible con el tamaño de 32 pulgadas.

Por si no quieres colocar el televisor en la pared, algo que no tiene mucho sentido tratándose de este modelo, en la caja vienen unas peanas de plástico que podríamos calificar de básicas (desentonan bastante con el elegante marco). Con este soporte, que hemos utilizado en nuestras pruebas, el televisor también se puede colocar en vertical para ver obras de arte con esta orientación.

Pinturas famosas y tus propias creaciones

Marta Villaba / Digital Trends ES

Como televisor con alma de cuadro, The Frame da la posibilidad de contemplar 20 pinturas y fotografías de artistas clásicos y contemporáneos de forma gratuita. Sin embargo, estas obras no son las que más les representan, las más conocidas de ellos. Samsung reserva las más emblemáticas para la Art Store, que da acceso ilimitado a miles de creaciones y cientos de autores pagando una suscripción mensual de 4.99 euros al mes. La tienda de arte contiene un gran número de catálogos de importantes museos de todo el mundo. En esta galería virtual también es posible comprar imágenes de forma individual (por 19.99 euros cada una). Como oferta para probar este servicio, incluye una suscripción gratuita durante un mes.

Si prefieres que el cuadro muestre una de tus fotografías, una alternativa que nos parece aún mejor si vas a utilizar el televisor en tu hogar, tienes dos opciones: la subes a “Tus fotos” directamente con la app SmartThings o a través de un pendrive o USB. Para personalizarlo aún más y que se parezca a un marco de fotos, en la aplicación incluye plantillas para poner diferentes fotos alineadas o en collage. Y luego, si quieres, aplicas a la imagen un filtro que la convierte en un dibujo. En nuestra prueba, el resultado ha quedado genial, y se lleva a cabo con facilidad.

Marta Villaba / Digital Trends ES

Pensando en quienes van ponerlo en un dormitorio, en las opciones de configuración, se activa un modo nocturno para que se apague automáticamente cuando no detecte luz en la habitación. O también puedes elegir el apagado automático, con el que se desconectará pasadas algunas horas (1, 2, 3 o 4 horas, según prefieras). Una opción más: ajustar el brillo para que la foto se muestre brillante o mate. Un sensor de presencia detecta si alguien está cerca y activa el modo arte y cuando no hay nadie en la estancia se apaga para ahorrar energía.

Un smart TV en toda regla

En el lado de la tecnología, The Frame es un televisor QLED con resolución Full HD (1,920 x 1,080p), compatible con HDR y Dolby Digital Plus. Muestra las imágenes con nitidez, viveza de colores y claridad. El sonido también está a la altura, con un sistema de altavoces de dos canales (20 W), y puedes configurarlo para que se adapte al entorno o se amplifique.

Como buen televisor inteligente, da acceso a los servicios de streaming más populares y se puede manejar por voz a través del asistente de Samsung, Bixby, y el de Amazon, Alexa. Sin embargo, este modelo de 32 pulgadas no incluye funciones como Ambient Mode, Active Voice y Multiview, que sí funcionan en los modelos de entre 43 y 75 pulgadas.

El mando a distancia o control remoto, de color blanco, tiene un tamaño muy manejable, y tiene pocos botones, por lo que es muy sencillo de manejar, aún más porque trae algunos para acceder directamente a plataformas de streaming (Netflix, Amazon Prime Video y Rakuten TV) y activar el asistente de voz.

La aplicación de Samsung para el control del hogar posibilita usar el smartphone como mando a distancia para The Frame, con la ventaja de que tiene mucho más alcance y permite realizar prácticamente lo mismo que con el mando desde otra habitación distinta a la que se encuentra el televisor. Desde ella también se accede a la personalización de fotos con una aplicación de filtros que las convierte en pinturas, la tienda Art Store y una guía (Universal Guide) con recomendaciones de TV y películas. Pensamos que la mayoría de los usuarios se acostumbrarán fácilmente a manejar esta app tras vincularla al televisor.

Conclusión

Contemplar una pintura o una foto en la pantalla de 32 pulgadas de The Frame nos ha supuesto una sensación extraña y agradable visualmente, como si el lienzo cobrara cierta vida. Adorna tu casa como si fuera un cuadro mágico con una nitidez excepcional hasta el punto de que le roba el protagonismo a otras piezas de la sala. Te encajará si eres de los que prefieren ocultar —en este caso camuflar– el televisor para que no se convierta en el centro de atención de una estancia.

Marta Villaba / Digital Trends ES

Sin embargo, el cable que viene incluido no es el superdelgado Cable One Connect sino otro mucho más grueso y, por tanto, tal vez se vea bastante al instalar el televisor en la pared y quede mucho más antiestético que el otro. Ademas, al no ser compatible, ni siquiera puedes comprarlo aparte.

Con el acceso a la tienda Art Store puedes disfrutar de una obra maestra cada día del año, si quieres, aunque para ello debes pagar la suscripción que es un gasto asequible pero muy probablemente la mayoría de los usuarios no estén dispuestos a pagar por ella. A nosotros nos parece aún mejor su uso como marco digital gigante para mostrar tus mejores fotografías.

Como televisor inteligente, la calidad de imagen por su resolución no es la mejor (4K) pero sí muy buena, al igual que el audio. Como otros modelos de Samsung, la interfaz resulta sencilla de manejar, y en este caso, la simpleza del mando a distancia lo pone aún más fácil.

Por el momento, no existe una propuesta similar a este modelo de Samsung. Es una opción sin competencia y muy original para aquellos que quieran que este dispositivo pase desapercibido como televisor y no como objeto decorativo. Y esta singularidad se paga, como es normal: cuesta 549 euros.

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