Un año de pandemia: la tecnología que se volvió imprescindible

Se cumple un año desde que la OMS declarara pandemia a la enfermedad causada por el nuevo coronavirus. Así es: aquello sucedió el 11 de marzo de 2020. Si alguien nos hubiese dicho en aquel momento que la situación se prolongaría por más de un año, seguro que lo hubiésemos tachado de alarmista e irresponsable.

¿Un encierro o confinamiento –este último, un término más elegante– por más de 12 meses? ¡Ni pensarlo! Pero los escenarios imaginados se han quedado cortos con lo vivido tras la irrupción de COVID-19, enfermedad que suma más de 2.6 millones de decesos en el mundo. En este contexto, vale la pena preguntarse: ¿cuál es la tecnología que se volvió necesaria o qué desarrollos llegaron para quedarse a un año de pandemia?

La siguiente es una aproximación –no definitiva, por supuesto– que va desde la imposibilidad de vivir sin computadoras hasta los gadgets dedicados al bienestar de los usuarios.

Computadoras de escritorio

No son pocos los reportes que indican que las ventas de computadoras —desde laptops hasta tabletas— incrementaron de manera considerable durante la pandemia: los trabajadores y los estudiantes de todo el mundo llevaron sus actividades laborales y académicas a casa, el lugar que, para la gran mayoría y por contradictorio que parezca, era el refugio para desconectarse precisamente de esas tareas.

En una entrevista reciente para Digital Trends en Español, el gerente de Surface para Consumo en Microsoft México Iñigo Asiain declaró que la computadora en general se había convertido en una herramienta mucho más útil de lo que era antes de la situación de emergencia sanitaria, además de que la firma tecnológica observó un crecimiento de 35 por ciento en las activaciones de Windows 10 a nivel global.

Surface Laptop Go sobre escritorio
Luis Miguel Paredes/Digital Trends en Español

La portabilidad que tanto se había ensalzado –antes de la pandemia– se relegó. Quedó claro que la necesidad básica de las personas era una máquina que, sobre todo, les permitiera videocomunicarse con sus pares y cumplir con sus distintos requerimientos, aunque eso implicara que esta tuviera que estar fija en el escritorio.

¿La “telelabor” –una disculpa por la construcción adelantada– llegó para establecerse de manera definitiva? Suena más viable a estas alturas para algunas profesiones, lo que no significa que quedará descartado ese contacto que hace a las personas seres sociales. Entonces, tal vez se imponga un modelo híbrido, del cual apenas se están vislumbrando sus primeras señales de vida.

Comercio electrónico

Reconocidas marcas de tecnología apuestan al comercio electrónico como medio para llevar sus desarrollos hacia los clientes. Si ya tenían una estrategia al respecto, lo que vino a hacer la pandemia es acelerarla, en especial para ofrecer una experiencia que no haga extrañar esos días en que los usuarios se formaban en las tiendas con la intención de comprar el gadget de última generación.

Ya lo dejaron ver algunas compañías: la realidad aumentada será fundamental en el futuro para ofrecer una experiencia de compra satisfactoria, en un contexto en el que los clientes ya tienen poderosos teléfonos en sus manos para ejecutarla, se lee en The New York Times. Por ahora, lo que se puede esperar es que las tecnologías de conversación (voz y texto) ganen más impulso, afirmó Julie Ask, analista de Forrester Research, al diario.

Ello implica que los chatbots mejorarán para dar la respuesta más adecuada a los compradores, lo que no significa que los operadores reales, los de carne y hueso, quedarán relegados en el proceso.

Gadgets para la “nueva normalidad”

Marta Villalba/Digital Trends

Las grandes presentaciones tecnológicas dejaron de tener una gran masa física. El escenario virtual se convirtió en el único posible para desvelar los últimos desarrollos de las grandes firmas. Además, irrumpieron aquellos gadgets con algún elemento para dar respuesta, en cierta forma, a las medidas de higiene impuestas por la pandemia.

Ahí están aquellos audífonos cuyo estuche de carga elimina bacterias y gérmenes, los desinfectantes UV para el celular u otros objetos, e incluso aquellos robots o drones con la misión de limpiar espacios públicos.

¿Todos ellos pasarán a un escenario pospandemia? Si es que no lo hacen, aún cuentan con bastante tela de dónde cortar, ya que el regreso a una realidad como la que se tenía antes de la emergencia sanitaria empezaría a dibujarse hasta 2022, si no se pone énfasis en redistribuir la vacuna contra COVID-19 de manera uniforme, vaticinó recientemente el filántropo Bill Gates.

Los wearables del bienestar

Si bien es verdad que el hogar se convirtió en el nuevo “espacio de presión” por las actividades laborales, también se transformó en el gimnasio, y el usuario bien pudo equiparse con una serie de electrónicos para monitorear su actividad física e incluso su respuesta al estrés.

Usuario enseñando el Fitbit Sense
Luis Miguel Paredes/Digital Trends en Español

Los wearables de generación reciente incluyen novedades como contadores del lavado de manos o la posibilidad de medir la saturación de oxígeno en la sangre, además de rutinas que no requieren de equipamiento especial.

Por el momento, parece que la tecnología vestible no ha alcanzado un límite en cuanto innovación y continúa creciendo, lo que significa que nuevos competidores se sumarán para conseguir su rebanada de pastel en el segmento.

Conexiones wifi más estables y potentes

En lo que Wi-Fi 6 se establece y amplía, lo que evidenció la pandemia fue la necesidad de conexiones locales si no más fuertes, sí más estables, con la idea de ofrecer una buena experiencia en videollamadas y otras actividades que se pasaron al hogar.

Los datos móviles, tan importantes cuando los colaboradores de todo el mundo salían hacia su oficina, se transformaron en el respaldo para garantizar una conexión a internet decente, cuando la red wifi ya estaba supercargada con los equipos de cómputo o los reproductores multimedia de la sala.

Eso implicó, para algunos casos, revisar qué de la infraestructura local se podía mejorar para un desempeño óptimo, desde cambiar al módem hasta incorporar extensores o routers más equipados. Otros comprobaron que el problema estaba simplemente en su proveedor de internet.

Extensor wifi Linksys RE7000.

Lo cierto es que la pandemia contribuyó a que los usuarios conocieran más a fondo todas las posibilidades de su propio sistema tecnológico de casa, que lo exploraran y lo ampliaran para una mejor experiencia. En fin, uno de los efectos no negativos de la situación de emergencia.

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