Lunik 9, la sonda soviética que dejó “pétalos” en la Luna

Iniciaba 1966 y la Unión Soviética mantenía la delantera en la carrera espacial, la categoría científicamente loable de la Guerra Fría. Y al éxito de poner al primer humano en el espacio tras el vuelo orbital del cosmonauta Yuri Gagarin el 12 de abril de 1961, la Unión Soviética sumaba la puesta en órbita de más hombres e incluso el de la cosmonauta Valentina Tereshkova mucho antes (el 16 de junio de 1963) que la paridad de género fuera un concepto toral en el ámbito científico.

Pero aunque los hitos marcaban el imaginario colectivo del mundo soviético, fueron las sondas del programa Lunik los que transformaron ese imaginario a través de las imágenes que transmitieron a la televisión.

La sonda espacial rusa Lunik 9

El programa Luna, conocido en el mundo occidental como Lunik, consistió en el lanzamiento de sondas automatizadas diseñadas para fotografiar y estudiar la superficie lunar. En total, la Unión Soviética envió 24 de ellas, la primera el 1 de febrero de 1959 y la última el 8 de septiembre de 1976.

En un inicio, las sondas del programa Luna tuvieron el objetivo de sobrevolar la Luna. La primera en lograrlo fue Lunik 2, lanzada el 12 de septiembre de 1959. Un mes después, el 4 de octubre de ese mismo año, la Lunik 3 sobrevolaba con éxito el satélite natural de la tierra y lograba las primeras fotografías del lado oscuro.

Pero como con todo avance científico, la consecución de una meta solo significaba la necesidad de alcanzar otra. Entonces el programa se propuso alunizar. Cuatro sondas lo intentaron entre 1963 y 1965, hasta que el 3 de febrero de 1966 la sonda Lunik 9 alunizó con éxito, convirtiéndose en el primer objeto de fabricación humana en posarse sobre otro cuerpo celeste.

Aquel artefacto tenía forma esférica y seguramente fue el objeto en el que se inspiró George Lucas para crear las infames esferas de tortura usadas por el Imperio en Star Wars. Pero los instrumentos de la sonda Lunik 9 no eran para la tortura, sino para transmitir conocimiento. En su caso, imágenes de la Luna que transmitió durante tres días.

Las crónicas de la época dicen que, tras alunizar, desdobló sus instrumentos como si fueran pétalos. Pero la flor se marchitó con rapidez y el 6 de febrero dejó de transmitir imágenes. Nunca más se supo del aparato, que probablemente continúa en el Océano de las Tormentas, la región donde alunizó días antes.

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