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Arte callejero en Ciudad de México: 9 paradas que no te puedes perder

Enormes murales caleidoscópicos, estatuas curiosas y una arquitectura que va desde lo magnífico a lo absolutamente extraño: pasear por la Ciudad de México es un tour artístico que te sorprenderá en más de un sentido. La CDMX ha estado durante mucho tiempo entre las grandes ciudades de arte del mundo, y últimamente se ha ganado la reputación de ser una de las más grandes. Si bien gran parte de esta notoriedad se debe a sus fantásticos museos –y además el hecho de que de aquí mismo salió la inimitable Frida Kahlo– la Ciudad de México ofrece una enorme cantidad de atracciones artísticas en sus propias calles.

Si estás buscando cosas que hacer en la Ciudad de México, echa un vistazo a algunas sugerencias de arte callejero que se pueden visitar en el transcurso de una tarde de caminata. Te sugerimos salir por la mañana, a más tardar a las 11:00 am. Asegúrate de llevar una (o más) botella(s) de agua, ya que estarás caminando bajo el abundante sol de una de las ciudades más grandes y pobladas del mundo. México tiene muchas ciudades increíbles para experimentar, pero no hay ninguna como CDMX.

Parque México y Parque España

Comienza tu aventura een Condesa. Lo más probable es que ya te estés hospedando en (o quizás cerca) de esta colonia de moda, conocida por sus numerosos restaurantes, cafés, galerías y tiendas, muchas de las cuales están ubicadas en las proximidades del Parque México, en el corazón del vecindario. Camina por el sendero que rodea el parque a lo largo de la Avenida Ámsterdam, toma un café o un jugo en alguno de sus muchos puestos y luego recorre los parques duales de México y España. Aquí encontrarás varios murales impresionantes, un parque para perros, un parque de “audiorama” para leer en silencio y un enorme busto de Albert Einstein.

El Ángel de la Independencia

A continuación, da una caminata de 30 minutos hacia el norte, hasta el Ángel de la Independencia, el cual se encuentra sobre el centro de uno de los principales círculos de tránsito a lo largo de Reforma, el bulevar central de la ciudad. No es una excursión corta, lo sabemos: pero caminarás por un vecindario encantador con muchas obras de arte más pequeñas dispuestas al azar. Si tienes hambre y quieres desayunar o almorzar en el camino, detente en Ventanita Café de la Plaza Cibeles para lo primero o, para lo segundo, en una de las muchas taquerías que hay al norte de la Avenida Chapultepec.

Cocodrilo de Leonora Carrington

Sigue por Reforma hacia el noreste, hasta las estatuas de la famosa surrealista Leonora Carrington. Su enorme Cocodrilo es el más reconocible, además de ser una de las obras de arte más icónicas de Ciudad de México. En el camino, estarás rodeado por los rascacielos más grandes de la Ciudad, algunos tan impresionantemente como curiosos. Esta es una de las calles más concurridas de la ciudad, por lo que hay muchos vendedores ambulantes que ofrecen sus artesanías y otros productos.

Jardín del Arte Sullivan

Los artistas venden sus obras en este parque durante toda la semana, pero tienes más para elegir los fines de semana. Aquí puedes comprar una amplia gama de pinturas, artesanías, joyas, etc. Si lo visitas durante el fin de semana, asegúrate de caminar por el mercado callejero adyacente, el Tianguis Artesanal Sullivan, donde encontrará muchas cosas sabrosas para comer. Si estás por allí un domingo, come cualquier barbacoa que veas (y nos das las gracias después).

Monumento a la Revolución

Ahora regresa para continuar por Reforma, pasando por algunas obras de arte aleatorias en el camino, y continúa hasta el Monumento a la Revolución. Algunos lo definen como algo único; otros, como algo extraño. Nosotros pensamos que es ambas cosas. Elevándose en el centro del parque que lleva su nombre, esta obra ofrece una extraña combinación de estilos arquitectónicos. A lo largo de los costados de la plaza encontrarás muchos pequeños bares y cafeterías, todas excelentes opciones para refrescarse con alguna bebida.

Bellas Artes

Dirígete luego hacia el este, hasta un gran parque que está al otro lado de Reforma. Es Bellas Artes, una zona bulliciosa con muchas estatuas, murales y –claro– el Palacio de Bellas Artes con su cúpula dorada en el centro. En este punto, habrás estado caminando durante un par de horas, por lo que no es una mala idea entrar al palacio y ver algunos de los enormes murales que se exhiben de Siquieiros, Manuel Rodríguez Lozano, José Clemente Orozco y –por supuesto– Diego Rivera.

Calle Violeta

Pasea unas cuadras hacia el norte, hasta Violeta, un pequeño vecindario donde todos los edificios están pintados de un color violeta uniforme. Es un pequeño tramo singularmente pintoresco de la ciudad. Quizás notarás que hay una fuerte presencia policial. Esto se debe a que Violeta tiene un pasado bastante complicado con respecto al crimen. En estos días es bastante seguro, aunque es aconsejable visitarlo durante el día y estar siempre alerta.

Guerrero

Guerreo es otro barrio históricamente problemático (aunque ahora lo es menos) justo al norte de Violeta. La calle central ofrece algunos de los murales más gloriosos que encontrarás en cualquier parte del mundo. Se vuelve bastante complicado después del anochecer, especialmente si te sales de la avenida principal, pero durante el día, los murales son una visita obligada. Mientras esté el sol en lo alto, siéntete libre de leer y tomar fotografías. Los dueños de negocios con algunas de las obras de arte más elaboradas estarán encantados de hablar contigo sobre sus exhibiciones.

El Auténtico Pato Manila

En este punto, has recorrido una parte importante de la ciudad propiamente dicha, y es seguro que estarás cansado, hambriento y listo para regresar a tu punto de partida. Suponemos que te vas a quedar en Condesa o Roma, así que ahora es el momento de subirte a un taxi y regresar a tu punto de partida y comer. El Auténtico Pato Manila, que tiene ubicaciones en estos dos vecindarios adyacentes, te ofrece un sinfín de sabores representativos de tu día atiborrado de arte. Para decirlo de otro modo: su comida es buenísima, aunque el menú puede sonar repetitivo: tacos de pato, tortas de pato, rollitos de primavera de pato o caprichos de pato. Pero todo es extraordinario. Como la ciudad misma.