Crisis de creatividad en el cine: ¿culpa del streaming?

“Las películas de ahora ya no son como las de antes”. Muchas veces oímos esta frase y, aunque puede parecer una suerte de reclamo por parte de nuestros mayores, es una afirmación que no está del todo errada.

Por supuesto que las películas de la actualidad son distintas y eso no es algo necesariamente malo. Lo que sí, esto nos motiva a adoptar una actitud más exigente respecto al contenido que se produce en este tiempo, y es ahí donde pueden surgir las críticas.

Basta una somera revisión a las cintas que se van a estrenar este año, ¿cuántas de ellas pueden considerarse una propuesta original, fresca o novedosa?

Para 2021, llama la atención la gran cantidad de producciones que forman parte de una saga o bien constituyen una nueva versión de una película ya estrenada.

Así, este año veremos –si la pandemia lo permite– el regreso de Petter Rabitt, The Boss Baby, Mortal Kombat, A Quiet Place, No Time to Die (James Bond), Fast and Furious (parte nueve), Venom: Let There Be Carnage, Minions, Top Gun, Space Jam… y recién vamos en julio en el calendario de estrenos.

Es muy probable que estas cintas terminen por convertirse en las más taquilleras de 2021 y eso motive a que en los próximos años los directores y guionistas opten por estas apuestas poco arriesgadas.

Nomadland, por ejemplo, es una cinta bellísima, pero no es de consumo masivo. Aun así hay gente que se arriesgó y permitió que ese título existiera en un momento lleno de películas de superhéroes, tramas para adolescentes y producciones que hablan –una vez más– sobre el fin del mundo.

Lo de Nomadland hoy en día es una excepción y hay voces autorizadas que advierten sobre esta crisis de originalidad en el cine actual.

Frances McDormand en Nomadland.

El cine en la era del streaming

En un extenso ensayo sobre Federico Fellini en Harper’s Magazine, Martin Scorsese volvió a criticar a la industria del cine actual.

Para el reconocido director, el problema parte con la adopción de ciertos términos como “contenido”, “usuarios” y “consumo”, propios de este tiempo y que operarían a favor de una lógica empresarial.

“Ahora, ‘contenido’ se ha convertido en un término comercial que incluye todas las imágenes en movimiento: una película de David Lean, un video de gatos, un anuncio de la Super Bowl, una secuela de superhéroes, un episodio de una serie”, señala Scorsese.

Cabe recordar que el estadounidense siempre ha mostrado una postura crítica frente a las producciones de Marvel al afirmar que no se tratan de películas, sino más bien de “parques de atracciones”.

También se ha mostrado pesimista hacia las plataformas de streaming, en particular debido al uso de algoritmos.

Respecto a este punto, escribe en su ensayo: “Si los algoritmos ‘sugieren’ más visualización en función de lo que ya has visto, y las sugerencias se basan solo en el tema o el género, ¿qué efecto tiene eso en el arte del cine”.

Así, al funcionar estas compañías bajo una lógica mercantil, siempre terminarán por profundizar en aquellos contenidos que les generan más ganancias, apostar por el mismo estilo de producciones y dejar cada vez menos espacio para las propuestas más originales o que escapan de la norma.

En esto el consumidor (antes espectador) juega un rol clave. Por lo mismo, solo la adopción de una actitud más crítica y exigente respecto a lo que ve podría cambiar parte de la propuesta que ofrecen las plataformas y así, quién sabe, quizá en algún momento esto pueda marcar el retorno del arte y la creatividad al cine.

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