La vista de un propulsor Falcon 9 de SpaceX descendiendo desde una gran altura y aterrizando en posición vertical con una precisión milimétrica en un dron que espera en el océano nunca pasa de moda. Y la compañía de vuelos espaciales acaba de hacerlo de nuevo.
Minutos después del lanzamiento desde el Centro Espacial Kennedy en Florida en la misión IMAP (Sonda de Aceleración y Mapeo Interestelar) de la NASA para mapear los límites de la heliosfera (la gran burbuja creada por el viento solar que encapsula todo nuestro sistema solar), el propulsor Falcon 9 de primera etapa utilizó una combinación de motores reinflamables, superficies de control aerodinámico, vectorización de empuje, propulsores de gas frío y sistemas de navegación para aterrizar en el dron Just Read the Instructions que espera frente a la costa de Florida.
Puedes ver el descenso a continuación:
SpaceX capturó recientemente un video de otro aterrizaje de propulsor (este en tierra), rastreándolo todo el camino a casa en este espectacular metraje:
Hace solo un par de décadas, si alguien hubiera sugerido intentar tal hazaña, se habrían reído de la ciudad. Pero en 2015, SpaceX logró el aterrizaje por primera vez y nunca miró hacia atrás.
Aterrizar un propulsor Falcon 9 de primera etapa de esta manera permite a SpaceX reutilizar el propulsor varias veces, reduciendo drásticamente el costo de las misiones espaciales y, por lo tanto, abriendo el acceso orbital a muchas más empresas y organizaciones. Uno de los propulsores de SpaceX ya ha volado 30 veces, y muchos otros también han volado varias veces, lo que destaca la capacidad de la compañía para reutilizar su primera etapa con facilidad.
SpaceX ahora está aplicando lo que aprendió al aterrizar el Falcon 9 a su cohete Starship de próxima generación, el vehículo más poderoso que jamás haya volado.
La compañía dirigida por Elon Musk ya ha logrado aterrizar la primera etapa de la Starship, llamada Super Heavy, aunque en lugar de aterrizar en el suelo, el sistema utiliza brazos mecánicos gigantes en la torre de lanzamiento para asegurar el propulsor justo antes de aterrizar.
SpaceX tiene como objetivo usar Starship para misiones de tripulación y carga a la Luna y, con suerte, también a Marte.