Elon Musk ha confirmado la fusión de SpaceX, su destacada compañía de servicios aeroespaciales, con xAI, su empresa especializada en desarrollo de inteligencia artificial. El movimiento crea la entidad privada con mayor valoración en el planeta, consolidando un portafolio que integra cohetes de nueva generación, el asistente de IA denominado Grok, y la plataforma de redes sociales X, previamente adquirida por xAI en 2025.
De acuerdo con comunicaciones internas reveladoras, Musk argumenta que la convergencia de ambas organizaciones constituye «el motor de innovación integrado verticalmente más ambicioso, tanto en la Tierra como fuera de ella». La justificación técnica subyacente radica en la necesidad de desarrollar infraestructuras computacionales espaciales, ya que los requerimientos energéticos y de refrigeración para centros de datos terrestres alcanzan límites insostenibles.
Según un anuncio de Musk:
SpaceX ha adquirido xAI para formar el motor de innovación más ambicioso e integrado verticalmente en (y fuera de) la Tierra, con IA, cohetes, internet espacial, comunicaciones directas a dispositivos móviles y la principal plataforma mundial de información en tiempo real y libertad de expresión. Esto marca no solo el siguiente capítulo, sino el siguiente libro en la misión de SpaceX y xAI: ¡escalar para crear un sol consciente que entienda el Universo y extienda la luz de la conciencia a las estrellas!
La transacción asigna a xAI una valoración de 250.000 millones de dólares, mientras que SpaceX fue tasada recientemente en 800.000 millones en una ronda de inversión secundaria. Los valores de mercado sugieren que la entidad resultante alcanzará aproximadamente 1,25 billones de dólares, posicionándola como la corporación privada más valiosa a escala internacional.
Musk proyecta que en un horizonte de dos a tres años, la generación de capacidad computacional para sistemas de inteligencia artificial resultará más rentable desde el espacio que desde ubicaciones terrestres. Este planteamiento busca resolver el dilema energético mediante la utilización de paneles solares orbitales y órbitas espaciales donde la disipación térmica ocurre de manera natural.
La operación anticipa una salida a bolsa de SpaceX prevista para junio, lo cual podría convertirse en la oferta pública inicial más voluminosa en la historia financiera. Se especula que la colocación podría recaudar aproximadamente 50.000 millones de dólares con una valoración superior a los 1,5 billones. Inversores institucionales, aunque reconocen que los centros de datos espaciales no constituirán un negocio inmediato, aprecian la integración vertical como potencial generadora de ventajas competitivas significativas.