Astrónomos han identificado un objeto cósmico sin precedentes: una “estrella de agujero negro” denominada MoM-BH*-1, que brilla con una intensidad 100.000 millones de veces superior a la de cualquier estrella conocida y cuyo envoltorio de gas tiene el tamaño de todo nuestro sistema solar. El hallazgo, publicado en la revista Nature, fue realizado con el telescopio espacial James Webb y podría explicar cómo se formaron los agujeros negros supermasivos en los primeros cientos de millones de años tras el Big Bang.
El objeto, ubicado a 13.000 millones de años luz, emite luz roja intensa y está compuesto por un agujero negro de aproximadamente 100.000 masas solares, rodeado por una nube densa de gas que lo hace parecer una estrella gigantesca. “Es enorme”, afirmó Rohan Naidu, autor principal del estudio, quien destacó que este tipo de objeto podría ser el eslabón perdido entre los agujeros negros estelares y los monstruos supermasivos que dominan los centros galácticos.

Lo extraordinario de MoM-BH*-1 es que su brillo proviene casi exclusivamente del agujero negro en sí, no de estrellas cercanas. Esto lo convierte en el primer ejemplo confirmado de una nueva clase de objeto: un agujero negro que, al alimentarse vorazmente de gas, imita la apariencia y luminosidad de una estrella, pero con una escala y energía incomparables.
El descubrimiento abre una nueva ventana para entender la “aurora cósmica”, la época en que los primeros agujeros negros crecieron hasta dominar el universo temprano. Los investigadores esperan encontrar más objetos similares con futuras observaciones del Webb.