La exdirectora de tecnología de OpenAI, Mira Murati, compareció ante el tribunal en el marco del juicio que enfrenta a Elon Musk contra Sam Altman y la organización que este último dirige. Sus declaraciones generaron un impacto significativo, ya que Murati afirmó directamente que no podía confiar en las palabras del CEO de OpenAI, dejando en evidencia las profundas tensiones internas que existían —y que siguen existiendo— dentro de una de las empresas de inteligencia artificial más influyentes del mundo.
Murati, quien fue brevemente nombrada CEO interina de OpenAI durante la turbulenta crisis de directorio de noviembre de 2023, renunció a la compañía en septiembre de 2024 para fundar su propia startup de inteligencia artificial, Thinking Machines Lab. Su testimonio es especialmente relevante dado su posición privilegiada durante algunos de los momentos más convulsos en la historia de la organización, incluyendo el despido y la posterior reincorporación de Altman.
Murati dijo que durante su etapa en OpenAI, Altman complicó su trabajo. Su crítica «está completamente relacionada con la dirección», dijo. «Tuve un trabajo increíblemente duro en una organización muy compleja. Le pedí a Sam que liderara, y liderara con claridad, y no socavara mi capacidad para hacer mi trabajo.»
El testimonio de Murati se suma a una causa que busca esclarecer si OpenAI ha traicionado su misión original sin fines de lucro al avanzar hacia una estructura más comercial. Musk, uno de los cofundadores originales de la compañía, sostiene que la transformación de OpenAI responde a intereses privados y no al bien de la humanidad, que era el principio fundacional de la organización. Por su parte, Altman ha defendido públicamente que los cambios son necesarios para que OpenAI pueda competir con otras grandes empresas tecnológicas.
El caso ha puesto bajo la lupa la gobernanza de las organizaciones de inteligencia artificial y ha reabierto el debate sobre los conflictos de interés que surgen cuando una entidad sin fines de lucro empieza a operar como una empresa con valorizaciones de miles de millones de dólares. Los testimonios de exejecutivos como Murati podrían ser determinantes para el desenlace del juicio, que sigue atrayendo la atención de la industria tecnológica global.