La rivalidad entre OpenAI y Anthropic volvió a encenderse esta semana, y esta vez fue Sam Altman quien tomó la iniciativa. Durante una aparición en el pódcast Core Memory, el CEO de OpenAI apuntó directamente contra Claude Mythos, el modelo de ciberseguridad de Anthropic, cuestionando la estrategia comunicacional de la empresa y acusándola de utilizar el miedo como herramienta de posicionamiento comercial.
Altman fue especialmente directo en su crítica: «Es claramente un marketing increíble decir: ‘Hemos construido una bomba, estamos a punto de lanzarla sobre tu cabeza. Te venderemos un refugio antibombas por 100 millones de dólares'», afirmó el ejecutivo, en una analogía que resume su postura frente a la narrativa de Anthropic sobre los supuestos peligros de Mythos. También insinuó que este tipo de discurso sirve para justificar que la IA quede en manos de un grupo reducido y selecto de actores.
Anthropic lanzó Mythos a un número limitado de empresas, bajo el argumento de que el modelo es demasiado poderoso para ser liberado al público general, dado que podría ser usado por cibercriminales para atacar infraestructuras corporativas. Entre los socios del Proyecto Glasswing, que tiene acceso a la herramienta, se encuentran Apple, Google y Microsoft, entre otros.
No obstante, vale la pena contextualizar las palabras de Altman: el mismo OpenAI ha recurrido históricamente a narrativas sobre los riesgos existenciales de la IA, y el propio CEO ha hablado en múltiples ocasiones sobre los peligros de la inteligencia artificial general. Las críticas al «marketing del miedo», en ese sentido, resultan cuando menos llamativas viniendo de quien también las ha practicado.
La disputa refleja una tensión más amplia dentro de la industria entre quienes abogan por una distribución abierta de los modelos de IA y quienes defienden un acceso restringido como medida de seguridad. De momento, el debate no muestra señales de calmarse.