El Canadarm2, el imponente brazo mecánico que opera en la Estación Espacial Internacional (EEI) desde hace más de dos décadas, vuelve a estar en el centro de la atención tras reportarse que la NASA no logra moverlo con normalidad por el momento. La situación reabre la preocupación sobre el desgaste de uno de los componentes más críticos para el mantenimiento de la estación.
Un historial reciente de fallas
Este no sería el primer tropiezo del sistema en 2026. El pasado 27 de mayo, durante una operación de rutina, uno de los siete puntos articulados del brazo —conocido como joint de muñeca— registró un consumo de corriente eléctrica superior al esperado y dejó de responder a los comandos enviados desde tierra. Ante ese diagnóstico, la NASA y la Agencia Espacial Canadiense (CSA), responsable de financiar y operar el equipo junto a la empresa MDA Space, determinaron que la única solución viable era reemplazar la pieza mediante una caminata espacial.
Dicha intervención se concretó el 30 de junio, cuando los astronautas Chris Williams y Jessica Meir permanecieron poco más de siete horas fuera de la estación para retirar la articulación defectuosa e instalar un repuesto que ya se encontraba almacenado en la estructura externa del complejo orbital. Tras la maniobra, el control de misión en Houston logró reactivar el brazo y validar sus conexiones eléctricas y de datos, aunque advirtió que las pruebas de movimiento completas se extenderían durante los días siguientes.
El brazo, protagonista de operaciones clave
El Canadarm2 mide poco más de 17 metros y cumple funciones esenciales, como capturar naves de carga que arriban a la estación y trasladar a los astronautas durante las caminatas espaciales. De hecho, apenas el 1 de septiembre, el astronauta Anil Menon utilizó el brazo para posicionar a Jessica Meir mientras esta realizaba tareas de mantenimiento en el exterior del módulo Harmony, lo que confirma que el sistema había retomado funciones operativas tras la reparación de junio.
El dispositivo, instalado originalmente en abril de 2001 durante una misión del transbordador Endeavour, fue diseñado precisamente contemplando que sus piezas se desgastarían con el tiempo y necesitarían reemplazo en órbita, algo que la propia NASA describe como parte del ciclo de vida esperado del equipo tras 25 años de servicio ininterrumpido.
Preocupación por la vejez de la estación
El episodio se suma a una lista creciente de desafíos técnicos que enfrenta la envejecida EEI, cuya vida útil ya duplica en algunos componentes el periodo para el que originalmente fue diseñada. Expertos y responsables de la agencia han señalado en el último tiempo fugas de aire, fatiga estructural en distintos módulos y ahora estos inconvenientes recurrentes con el brazo robótico como parte de los riesgos que obligan a evaluar constantemente la continuidad de las operaciones a bordo de la estación.
Mientras la NASA trabaja en diagnosticar el origen exacto de esta nueva limitación de movimiento, la agencia no ha entregado un plazo estimado para restablecer la funcionalidad completa del sistema, aunque insiste en que la estructura permanece en una configuración segura y estable.