No pediste un resumen de IA de tu bandeja de entrada ni un chatbot en la app de cámara, pero lo recibiste igualmente. Lo mismo les está ocurriendo a los monos de la Reserva Forestal Taboga de Costa Rica. Según un informe del New York Times, los investigadores les han entregado un sistema de pantalla táctil que utiliza inteligencia artificial para estudiar cómo piensan y aprenden los capuchinos salvajes sin sacarlos nunca de su hábitat natural.
Ni siquiera los monos pueden escapar de la IA ahora
A diferencia de las funciones de IA que aparecen en nuestras aplicaciones, esta tiene un propósito científico. El dispositivo, llamado CapuchinAI, es una estación de pruebas portátil construida por investigadores de la Universidad de Emory. Combina una pantalla táctil, una cámara web y un dispensador de comida impreso en 3D dentro de un marco de madera. Un software de reconocimiento facial entrenado con imágenes de los capuchinos residentes de Taboga identifica a un mono que se acerca y presenta un desafío sencillo: tocar la pantalla para ganar un trozo de plátano seco.

Según el estudio, los investigadores esperaron dos días antes de que algún capuchino se acercara al dispositivo. Al tercer día, apareció un macho alfa que los investigadores llamaron Papi, y no pasó mucho tiempo antes de que aprendiera el patrón. Finalmente, diez de los dieciséis capuchinos que interactuaron con la estación descubrieron la tarea, y al menos ocho recordaron cómo funcionaba en sesiones posteriores.
La Dra. Marcela Benítez, primatóloga de la Universidad de Emory, dijo que el objetivo es observar cómo los primates resuelven problemas bajo las mismas presiones que experimentan en la naturaleza, algo que un laboratorio no puede replicar.
La mejora de la IA ya está en camino
Este verano, el equipo planea probar un modelo mejorado que identifique a los capuchinos individuales en lugar de simplemente reconocer la especie. El nuevo sistema también realizará pruebas de control de impulsos y flexibilidad cognitiva, siguiendo el progreso de cada mono de la misma manera que un juego controla las estadísticas del jugador. Es un paso más interactivo respecto al software de reconocimiento facial que antes se usaba para identificar chimpancés individuales en libertad, ya que CapuchinAI combina el reconocimiento con un bucle de recompensa en vivo.

La mayoría conocemos la IA como aquello que sigue apareciendo en nuestros teléfonos, navegadores y bandejas de entrada, queramos o no. Ahora también aparece en la selva costarricense. La diferencia aquí es que estos nuevos usuarios son capuchinos salvajes que golpean una pantalla buscando rodajas de plátano, todo en nombre de la ciencia.