La mayoría de los robots domésticos hoy en día tienen algo en común: son ruidosos, rígidos e inconfundiblemente robóticos. Ya sea una aspiradora chocando con muebles o un dron zumbando por encima, están diseñados para realizar tareas – no necesariamente para que la gente se sienta cómoda. Los investigadores en Japón creen que hay una forma mejor, y empieza por inspirarse en criaturas animadas en lugar de en máquinas industriales.
Un equipo de investigación liderado por Mingyang Xu en la Universidad Keio, en colaboración con instituciones como el MIT Media Lab, ha presentado un prototipo de robot compañero flotante que planea silenciosamente por el aire en lugar de rodar por el suelo. En lugar de parecer otro aparato, el robot se asemeja a una diminuta criatura flotante, inspirándose en personajes como Campanilla, Mew de Pokémon y los Sprites Soot de Studio Ghibli.
El equipo demostró recientemente el concepto en un vídeo que muestra cómo estos robots más ligeros que el aire podrían algún día formar parte de la vida cotidiana.
Un enfoque más suave hacia los robots que conviven con humanos
A diferencia de los drones convencionales, el prototipo no depende de hélices de girar rápido que producen ruido constante. En su lugar, utiliza un diseño más ligero que el aire con pequeñas aletas que lo impulsan suavemente por el aire, dándole la apariencia de una ballena blanca flotante que se mueve de habitación en habitación.
El diseño no es solo cuestión de estética. Debido a que el robot es ligero, de cuerpo blando y carece de partes móviles expuestas ni puntos de presión, puede interactuar con las personas de forma segura sin presentar los mismos riesgos que los robots voladores tradicionales. Eso abre posibilidades para robots que no necesitan quedarse detrás de barreras de seguridad ni operar solo cuando no hay humanos cerca.
En la demostración, el compañero flotante realiza tareas sorprendentemente ordinarias. Despierta a los usuarios como un despertador, da recordatorios, hace compañía a alguien mientras estudia, baila junto a su dueño e incluso sirve como fuente lúdica de entretenimiento. En lugar de reemplazar smartphones o altavoces inteligentes, el robot actúa más como una presencia amigable que naturalmente comparte el mismo espacio físico que su dueño.
Por qué es importante hacer que los robots resulten accesibles
El proyecto también aborda uno de los problemas de diseño más antiguos de la robótica: el valle inquietante. Los investigadores han descubierto durante mucho tiempo que los robots diseñados para parecer casi humanos a menudo incomodan a las personas porque su apariencia se sitúa entre lo familiar y lo artificial, lo que lleva a casos relacionados con el valle inquietante, un efecto en el que alguien siente que algo parece casi humano, pero no del todo lo que ocurre.
En lugar de intentar construir expresiones faciales realistas, el equipo de investigación cree que la emoción puede comunicarse a través del propio movimiento. Los movimientos suaves de flotación, el lenguaje corporal suave y las interacciones juguetonas pueden resultar más efectivos que sonrisas sintéticas o ojos digitales parpadeantes.

Esa filosofía podría volverse cada vez más importante a medida que los compañeros de IA se vuelvan más comunes. Empresas como OpenAI, Meta y Apple están invirtiendo fuertemente en asistentes de IA que se espera que vayan más allá de los smartphones y pasen a hardware dedicado. Al mismo tiempo, las empresas de robótica compiten por construir compañeros de hogar con los que la gente realmente disfrute conviviendo, no solo máquinas que realicen tareas domésticas.
Este robot flotante aún no está cerca de convertirse en un producto comercial, pero ofrece una visión intrigante de cómo podría ser la próxima generación de compañeros con IA. Si los investigadores tienen razón, el robot doméstico más exitoso del futuro puede que no se parezca en absoluto a un asistente humanoide. Podría simplemente deslizarse silenciosamente por la habitación, como algo sacado directamente de una película de animación fantástica.