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«No podemos convertirnos en idiotas»: profesor destapa escándalo con IA

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Roberto Serrano, profesor de economía matemática en Brown University, tomó una decisión humanitaria tras el tiroteo de diciembre de 2025 que dejó dos estudiantes muertos y nueve heridos en el campus: convertir sus exámenes a formato «take-home» (para hacer en casa) para reducir el estrés en alumnos traumatizados. Era la primera vez en sus 34 años de carrera que el catedrático de la Harrison S. Kravis University Professorship in Economics adoptaba este método en la prestigiosa Ivy League.

Lo que siguió fue un experimento involuntario que revelaría una de las mayores crisis de integridad académica en la historia de las universidades de élite estadounidenses.

El examen que despertó las sospechas

El 5 de marzo, 86 estudiantes se presentaron al examen parcial de ECON 1170, Welfare Economics and Social Choice Theory. Los resultados fueron, en palabras del propio Serrano, «absolutamente claros»: el promedio de la clase alcanzó 96 de 100 puntos, con 40 estudiantes obteniendo calificación perfecta.

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El problema era que este curso, históricamente desafiante, solía registrar promedios entre 65 y 80 puntos en años anteriores. Serrano incluso había diseñado el examen para ser más difícil de lo habitual, considerando que los estudiantes tendrían tiempo ilimitado para completarlo.

La evidencia comenzó a acumularse cuando el equipo de calificación notó patrones sospechosos en las respuestas. Algunos exámenes contenían pasajes inusuales que coincidían exactamente con los resultados obtenidos al ejecutar las mismas preguntas a través de ChatGPT. La IA había generado un argumento convoluto para un problema que tenía una respuesta directa y sencilla, y ese mismo razonamiento complejo aparecía en docenas de entregas de estudiantes diferentes.

La confrontación en el aula

Serrano no anuló el examen parcial de inmediato. En cambio, dio a sus estudiantes una oportunidad: les informó que el examen final sería presencial, y que si la distribución de notas no coincidía aproximadamente con la del parcial, solo la calificación final contaría para la nota del curso.

En una sesión posterior, el profesor se dirigió directamente a sus alumnos con una pregunta incómoda: «Si hiciste esto, si solo presionaste un botón para pedirle a un agente de IA que lo hiciera por ti, estás mostrando ser completamente irrelevante. Entonces mi pregunta para ti es: ¿por qué estás aquí?».

La respuesta del aula fue silencio. Serrano sospechó que muchos de los estudiantes que habían ni siquiera estaban presentes en esa clase.

Los números que no mienten

Las consecuencias fueron inmediatas y reveladoras. Tras el discurso de Serrano, 27 estudiantes abandonaron el curso: 22 de ellos habían obtenido calificaciones perfectas de 100 en el examen take-home.

Cuando llegó el momento del examen final presencial, solo 59 estudiantes se presentaron. El promedio de la clase se desplomó a 48 de 100 puntos, el promedio más bajo en la historia del curso. De los estudiantes que habían brillado en el parcial, muchos que habían obtenido calificaciones en los 90 altos ahora registraban notas en los 50.

«Cuando juntas toda esta información y las distribuciones de los dos exámenes, es absolutamente claro», declaró Serrano. «La evidencia empírica del fraude es abrumadora».

La respuesta institucional: silencio y evasión

Serrano reportó sus hallazgos al decano y al rector de Brown University. La respuesta inicial fue silencio completo. Solo después de que el profesor escalara el asunto al Comité del Código Académico de la universidad, recibió un documento que describía el incidente como «una llamada de atención».

Para Serrano, esto fue insuficiente. Según sus declaraciones a medios, la universidad mostró una postura de alinearse con los estudiantes, parcialmente debido a que recibe grandes donaciones de familias adineradas. «Creo que el incidente en sí es terrible, pero creo que en cierto sentido estoy más decepcionado por la reacción de la universidad», declaró el profesor.

Las implicaciones más profundas

El escándalo de Brown University no es un caso aislado. Una encuesta reciente de estudiantes de Princeton encontró que el 29.9% admitió haber copiado con IA en al menos un examen o tarea. Princeton, otra institución de la Ivy League, ha tenido que abolir su tradición de 133 años de no tener supervisores durante los exámenes.

Serrano fue contundente en su análisis: «El problema con esta tecnología es que el costo de usar este método básicamente ha bajado a cero. Es muy fácil para los estudiantes sucumbir a la tentación».

Pero más allá del fraude académico, el profesor plantea una pregunta existencial sobre el futuro de la educación y las capacidades cognitivas humanas. Su frase «No podemos elegir convertirnos en idiotas» resume la preocupación de que la dependencia de la IA esté atrofiando las habilidades de pensamiento crítico, resolución de problemas y aprendizaje genuino en los estudiantes.

El costo de la dependencia tecnológica

El caso de Serrano ilustra un fenómeno que los educadores de todo el mundo están comenzando a observar: cuando los estudiantes delegan el trabajo intelectual a agentes de IA, no solo están violando códigos de integridad académica; están perdiendo la oportunidad de desarrollar las capacidades cognitivas que la educación superior debería cultivar.

«La IA conduce a una sociedad fallida», advirtió el profesor en declaraciones a Ars Technica. Su decisión de nunca más administrar exámenes take-home y eliminar la porción de tareas de las calificaciones de sus estudiantes refleja un cambio fundamental en cómo los educadores deben abordar la evaluación en la era de la IA.

El escándalo de Brown University ha sido descrito como el mayor entre las ocho escuelas de la Ivy League, y sirve como un recordatorio sombrío de que las instituciones educativas enfrentan una crisis que requiere una respuesta sistémica, no solo medidas individuales.

Diego Bastarrica
Diego Bastarrica es Senior Editor y Head of Content en Digital Trends en Español, donde lidera la estrategia editorial, SEO…
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