SK Hynix, el principal proveedor de memoria de alto ancho de banda para Nvidia, comenzó a cotizar en el mercado estadounidense luego de que su valor bursátil superara el billón de dólares meses atrás. El listado en Nasdaq llega tras un repunte de más del 900% en el precio de sus acciones durante el último año, impulsado por la demanda sin precedentes de chips de memoria para inteligencia artificial.
La compañía surcoreana se convirtió previamente en la tercera empresa asiática, después de Samsung Electronics y TSMC, en alcanzar una valoración de un billón de dólares, gracias al auge de los semiconductores destinados a servidores y aceleradores de IA. Ese mismo día, su competidor Micron Technology también cruzó ese umbral en Wall Street, evidenciando la magnitud del fenómeno que atraviesa la industria de la memoria.
El rol clave en la cadena de suministro de Nvidia
SK Hynix se ha consolidado como socio estratégico de Nvidia al proveer memoria de alto ancho de banda (HBM), un componente esencial para el funcionamiento de los procesadores gráficos utilizados en el entrenamiento de modelos de inteligencia artificial. De hecho, la empresa ya habría vendido la totalidad de su capacidad de producción de HBM prevista para 2026, un dato que refleja la escasez de oferta frente a una demanda que continúa en ascenso.
Este posicionamiento le permitió a SK Hynix registrar ganancias bursátiles de hasta 15% en una sola sesión de la bolsa de Seúl, lo que llegó a activar los mecanismos de contención de volatilidad del índice Kospi. Su capitalización de mercado, que rondaba los 1.624 billones de wones surcoreanos, equivale a aproximadamente 1.08 billones de dólares.
El desembarco en Wall Street busca ampliar el acceso de inversionistas estadounidenses a las acciones de la compañía, en un momento en que el apetito por los papeles vinculados a la inteligencia artificial no muestra señales de desaceleración. Con este movimiento, SK Hynix se suma a un selecto grupo de fabricantes de semiconductores, entre los que también figuran Nvidia y TSMC, que han alcanzado valuaciones históricas gracias al boom tecnológico.