En plena London Climate Week, Nvidia presentó una solución que, según la compañía, resuelve uno de los problemas ambientales más acuciantes de la industria de la inteligencia artificial: el enorme consumo de agua que requieren los centros de datos para mantener sus procesadores a temperatura. La empresa afirma haber logrado una reducción del 100% en el uso de agua gracias a un innovador diseño de enfriamiento líquido de circuito cerrado.
El sistema funciona haciendo circular una mezcla de agua y propilenglicol, similar al líquido anticongelante que se usa en los automóviles, a través de circuitos sellados que operan a 45 grados Celsius. Al tratarse de un circuito completamente cerrado, el agua no se evapora, lo que elimina la necesidad de refrigeración por evaporación, el método que históricamente ha requerido millones de litros de agua por año en instalaciones de gran escala.
Ali Heydari, director de enfriamiento e infraestructura de centros de datos en Nvidia, explicó que este diseño logra un consumo de agua «cercano a cero» en las instalaciones equipadas con radiadores secos. La tecnología está integrada en la plataforma Rubin, la nueva generación de infraestructura de IA de Nvidia, y el ejecutivo aseguró que la preocupación por el agua en los data centers «está en gran medida resuelta».
Los beneficios no son solo ambientales. Nvidia calcula que, para una instalación de 50 megavatios, este cambio puede representar un ahorro de más de 4 millones de dólares anuales en costos combinados de agua y electricidad, lo que convierte la propuesta en atractiva tanto desde el punto de vista ecológico como económico.
Sin embargo, el anuncio llega en un contexto que invita a matizarlo. Los datos del informe de sostenibilidad más reciente de la empresa mostraron que, en la práctica, tanto la extracción como el consumo de agua de Nvidia en el año fiscal anterior en realidad aumentaron respecto al período previo: 409.814 m³ extraídos frente a 382.636 m³ del año anterior. La compañía argumenta que este nuevo diseño aplica a su infraestructura de próxima generación y que los datos históricos reflejan operaciones basadas en tecnologías anteriores. Con el boom de la IA generativa impulsando la construcción de centros de datos a escala global, la presión para reducir el impacto hídrico del sector es más urgente que nunca.