Un nuevo accidente que involucra a un vehículo Tesla ha reavivado el debate sobre la seguridad de los sistemas de conducción autónoma. El hecho ocurrió en el condado de Harris, Texas, cuando un automóvil de la marca se estrelló contra una vivienda a alta velocidad, causando la muerte de una mujer de 76 años. El conductor declaró a las autoridades que el sistema Autopilot estaba activo en el momento del impacto, lo que de inmediato puso el foco sobre la tecnología de asistencia al conductor de la compañía.
Sin embargo, Elon Musk no tardó en reaccionar. A través de sus redes sociales, el CEO de Tesla y jefe del área de inteligencia artificial de la empresa descartó que el Autopilot hubiera tenido alguna responsabilidad en el siniestro. La negativa de Musk sigue un patrón que ya se ha observado en casos anteriores: en 2021, tras un accidente fatal en ese mismo condado de Harris donde dos personas murieron y el vehículo circulaba sin nadie al volante, el empresario también afirmó que el sistema no estaba habilitado en el momento del choque.
El informe policial del accidente más reciente señala que el conductor manifestó estar usando la tecnología de conducción automatizada, aunque las autoridades aclararon que aún no está determinado qué papel concreto tuvo el Autopilot —si es que tuvo alguno— en el desarrollo de los hechos. Tesla, por su parte, no respondió a las solicitudes de declaración enviadas por medios de comunicación.
La defensa de la familia de la abuela tiene su tesis
Hasta ahora, la policía «no ha encontrado pruebas de un fallo mecánico», según informó un medio de comunicación del área de Houston. Pero el abogado de la familia, Chris Adkins, dijo al medio que la familia está decidida a responsabilizar a Tesla para asegurar que ninguna otra familia sufra una pérdida similar.
«Están realmente centrados en llegar a la verdad y averiguar qué pasó y cómo ocurre para evitar que vuelva a ocurrirle a alguien más», dijo Adkins.
En el pasado, la NHTSA «ha recibido más de una docena de informes de Teslas embistiéndose contra vehículos de emergencia estacionados mientras Autopilot estaba activo», señaló la demanda. Señalando ese historial, la familia alegó que el FSD y el Autopilot de Tesla tienen «una incapacidad bien establecida para detectar correctamente objetos estacionarios.»
La demanda también citó un análisis de 2023 del Washington Post sobre datos gubernamentales que «identificó al menos 17 incidentes mortales vinculados al Autopilot de Tesla», así como un informe del Post que decía:
Tesla tiene un historial documentado de pérdidas, retenciones o dificultad para que abogados y otras partes interesadas obtengan los datos electrónicos completos generados y almacenados en sus vehículos cuando están involucrados en colisiones graves, una práctica que agrava el peligro que suponen los sistemas defectuosos de Tesla al obstaculizar la responsabilidad tras los accidentes.
Este incidente llega en un contexto especialmente sensible para la compañía. Tesla enfrenta investigaciones federales sobre si los defectos en su sistema Autopilot han contribuido a al menos 17 muertes en los Estados Unidos. Si bien la empresa logró en 2023 que un jurado determinara que su tecnología no fue la causante de un accidente mortal en California, las dudas sobre la fiabilidad de estos sistemas siguen siendo una sombra que persiste sobre la marca.
El caso pone de relieve una vez más la tensión entre la promesa de la conducción autónoma y las exigencias de seguridad que impone la realidad. Mientras Tesla avanza en el desarrollo de su tecnología FSD (Full Self-Driving), cada nuevo accidente que involucra a sus vehículos se convierte en un examen público de las garantías que la compañía ofrece a sus usuarios y a la sociedad en general.