El fundador de SpaceX y Tesla, Elon Musk, está a punto de alcanzar una marca que ningún ser humano ha logrado jamás: convertirse en el primer billonario del mundo, es decir, la primera persona en acumular una fortuna que supera los diez billones de dólares (un número con trece cifras). El detonante de este hito histórico ha sido la esperada salida a bolsa de SpaceX, que finalmente debutó este viernes 12 de junio de 2026 en el Nasdaq bajo el símbolo SPCX.
La compañía aeroespacial fijó el precio de sus acciones en 135 dólares por título y vendió más de 555 millones de acciones, lo que le permitió captar aproximadamente 75.000 millones de dólares en su primera jornada bursátil, una cifra que podría escalar hasta los 86.000 millones si los bancos colocadores ejercen las opciones adicionales previstas. Con esta operación, SpaceX quedó valorada en torno a los 1,8 billones de dólares, posicionándose desde su primer día de cotización como una de las empresas más valiosas del planeta.
El magnate, que tiene 54 años y posee aproximadamente el 40% de SpaceX además de una participación significativa en Tesla, vería su patrimonio cruzar el umbral del trillón si el precio de las acciones experimenta incluso un leve incremento durante los primeros días de negociación. Analistas financieros consultados por diversos medios coinciden en que, con una valoración de SpaceX por encima de los 1,7 billones de dólares, la ecuación matemática ya favorece ese escenario.

El propio Musk había anticipado este movimiento desde diciembre de 2025, cuando confirmó públicamente sus intenciones de llevar SpaceX a los mercados en 2026. La elección del mes de junio, según reportó el Financial Times en enero pasado, no fue arbitraria: Musk habría querido alinear el debut bursátil con una rara conjunción de Júpiter y Venus y con su propio cumpleaños, previsto para el 28 de junio.
Más allá del simbolismo personal, la salida a bolsa de SpaceX representa un hito para toda la industria tecnológica y espacial. La empresa, responsable del cohete Falcon 9 y del sistema de satélites Starlink, lleva años siendo considerada una de las compañías privadas más valiosas del mundo. Su ingreso al mercado público abre además las puertas a nuevos inversionistas que antes no tenían acceso a sus acciones, lo que podría impulsar aún más su capitalización en los próximos meses.