Microsoft confirmó este 22 de septiembre una nueva reorganización interna de sus estudios de videojuegos, un movimiento que cambia por completo el futuro de una de sus sagas más emblemáticas. Según un memorándum interno firmado por Matt Booty, director de contenido de Xbox, el desarrollo de la próxima entrega de Halo pasará a manos de Activision, dejando atrás el control exclusivo que Halo Studios había mantenido sobre la franquicia durante más de dos décadas.
Un nuevo equipo, separado de Call of Duty
De acuerdo con la comunicación oficial, Activision creará un equipo específico para trabajar en el próximo título de Halo, completamente independiente de la producción de Call of Duty. Rob Kostich, presidente de Activision, aseguró que la meta es «hacer el mejor juego de Halo jamás creado, digno de su universo y legado», y adelantó que ya se está formando un grupo de desarrollo con talento propio para asumir ese desafío. Mientras tanto, un equipo reducido permanecerá en Halo Studios —antes conocida como 343 Industries— para dar soporte a los títulos ya lanzados, como Halo Infinite y Halo: Campaign Evolved, además de sostener a la comunidad y las competencias de esports.
Más estudios cambian de manos
La reestructuración no se limita a Halo. World’s Edge, responsable de Age of Empires, y el estudio británico Rare, encargado de Sea of Thieves, también pasarán a depender de Activision. Por otro lado, Obsidian Entertainment se integrará bajo el ala de Bethesda para colaborar en un nuevo proyecto de Fallout desarrollado junto a Bethesda Game Studios, mientras continúa con títulos como Grounded. Turn 10 Studios y Playground Games, responsables de Forza y Fable respectivamente, se fusionarán en una sola unidad, y el área de juegos casuales de Bethesda —que incluye Solitario, Mahjong y Buscaminas— se trasladará a King.
Nuevos despidos golpean a la división
Como parte de este ajuste, Microsoft eliminó 268 puestos de trabajo repartidos entre Halo Studios, otros estudios de primera parte y las áreas administrativas de Xbox Game Studios, según reportó GeekWire. Esta cifra se suma a los 1.600 empleos recortados en julio, lo que eleva el total a cerca de 1.900 posiciones afectadas dentro de un plan que contempla hasta 3.200 recortes antes de que finalice el año fiscal 2027 de la compañía.
El panorama tampoco es alentador para Ninja Theory, el estudio detrás de Hellblade, ya que dos acuerdos independientes para su venta fracasaron. Microsoft ahora evalúa iniciar un proceso de consulta con los empleados de cara a un posible cierre, aunque continúa explorando alternativas. En paralelo, la negociación para transferir Arkane Studios sigue en curso y se espera que se resuelva antes de que termine el año.
Estos cambios llegan meses después de que Craig Duncan, exjefe de Rare y de Xbox Game Studios, renunciara a la compañía, y confirman que Microsoft continúa reduciendo el número de unidades de negocio dentro de su división de videojuegos para concentrar recursos en menos franquicias, pero con mayor respaldo editorial.