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Síndrome de La Habana: nueva teoría contradice versión de la CIA

Un panel de expertos en tecnología y medicina, convocado por los organismos de inteligencia de Estados Unidos, publicó un informe que ofrece una nueva explicación del síndrome de La Habana.

De acuerdo con los investigadores, una fuente de energía externa podría ser la causa de este misterioso fenómeno que afectó a varios diplomáticos y militares estadounidenses en Cuba en 2016. De esta manera, se respaldaría la tesis de los ataques deliberados.

La imagen muestra La Habana, en Cuba.
Getty Images.

Según el panel de expertos, ondas electromagnéticas y de ultrasonido, emitidas desde distancias cercanas, podrían causar la combinación de síntomas en algunos de los incidentes de salud anómalos (AHI, en inglés).

De acuerdo con el informe, existe tecnología que pudo haber provocado la aparición de estos síntomas que fueron reportados en La Habana en 2016 y que incluyen dolores de cabeza, mareos, náuseas y daños neurológicos.

De los casos que fueron notificados, “un subconjunto de AHI no se puede explicar fácilmente por condiciones ambientales o médicas conocidas y podría deberse a estímulos externos”, señala el reporte.

Los investigadores aseguraron que es posible diseñar dispositivos que, al usar cantidades moderadas de energía, podrían dirigir la energía electromagnética o las ondas de ultrasonido para ocasionar daños en una persona determinada.

Esta versión contradice la entregada por la CIA hace algunas semanas, que rechazó la participación de agentes externos en la aparición de los síntomas.

En un informe catalogado de oficial, la Agencia Central de Inteligencia descartó que Rusia o cualquier otro enemigo extranjero de Estados Unidos estuviera involucrado en el síndrome de La Habana.

A través de un documento que generó polémica, la agencia aseguró que la mayoría de los casos estudiados estaban relacionados con causas médicas o factores ambientales convencionales, y que apenas una docena aún permanece en estudio debido a razones desconocidas.

Si bien los AHI fueron registrados primero en Cuba, también se reportaron casos similares en China, Rusia, Alemania, Austria y Washington.

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