Una llamada telefónica inesperada del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al director ejecutivo de Nvidia, Jensen Huang, se convirtió en uno de los momentos más comentados del All-In Summit, celebrado el 14 de septiembre en Los Ángeles. En plena entrevista sobre el escenario, Huang recibió la llamada, la puso en altavoz ante miles de asistentes y sostuvo una conversación pública en la que ambos coincidieron en rechazar cualquier freno al desarrollo de la inteligencia artificial.
Huang se encontraba conversando junto a los anfitriones del podcast All-In —entre ellos los inversionistas Chamath Palihapitiya y Jason Calacanis, además de los asesores de la Casa Blanca David Friedberg y David Sacks— sobre el reciente llamado del director de Anthropic, Dario Amodei, a moderar el ritmo al que se perfeccionan las capacidades de los sistemas de inteligencia artificial. Ese planteamiento de Amodei, publicado el fin de semana previo en un extenso ensayo, fue respaldado públicamente por Sam Altman, de OpenAI, y por Elon Musk, de SpaceX, generando un consenso inusual entre tres de los máximos referentes de la industria.
«Es todo un engaño», afirmó el mandatario
Al teléfono, Trump calificó de «engaño» y «estafa» las advertencias sobre riesgos existenciales derivados de la inteligencia artificial, y sugirió que la oposición a la construcción de nuevos centros de datos responde a intereses políticos o incluso a maniobras impulsadas por China. El mandatario comparó estas infraestructuras con «el petróleo de los próximos veinte a veinticinco años» y aseguró que su relevancia superará incluso a la que tuvo internet.
Huang respondió sin titubeos: «Tiene razón, señor. No vamos a permitir que eso ocurra», lo que provocó aplausos entre el público presente. El propio directivo había calificado meses atrás, en una entrevista con Axios, las preocupaciones existenciales sobre la inteligencia artificial como «una completa tontería». Sin embargo, fuera de la llamada, Huang matizó su postura frente a los asistentes: calificó los pronósticos apocalípticos sobre una eventual toma de control por parte de las máquinas como carentes de fundamento científico, aunque reconoció que la seguridad debe seguir siendo prioritaria y evitó comprometerse a pausar el desarrollo de nuevos modelos.
Un mercado que no compartió el optimismo
El respaldo mutuo entre ambas figuras no logró contagiar a los mercados financieros: las acciones de Nvidia cerraron la jornada del lunes con una caída superior al 3%, arrastrando a buena parte del sector de semiconductores. La escena ocurrió apenas un día después de que Trump atacara directamente a Amodei en su red Truth Social, calificando de «enfermiza» la idea de frenar el avance de la inteligencia artificial y sosteniendo que la única salvaguarda necesaria es contar con un presidente «fuerte y de alto coeficiente intelectual».
Encuestas recientes de Gallup citadas en medios especializados muestran que siete de cada diez estadounidenses se oponen a la instalación de centros de datos en sus comunidades, principalmente por el impacto ambiental que generan, mientras que alrededor de una quinta parte de los encuestados expresó preocupación por el eventual aumento en el costo de vida asociado a estas construcciones.