Las revelaciones que emergen del libro Regime Change: Inside the Imperial Presidency of Donald Trump, escrito por los periodistas del New York Times Jonathan Swan y Maggie Haberman, están sacudiendo el mundo mediático estadounidense. Según los autores, Jeff Bezos, fundador de Amazon y dueño del Washington Post, describió al histórico diario como su «peor inversión» durante una cena privada con el presidente Donald Trump celebrada en diciembre de 2024, apenas dos meses antes de que se ejecutaran despidos masivos en la redacción.
En esa conversación, Bezos habría ido más lejos y calificado a los periodistas y empleados del diario de forma despectiva. «La gente de ahí es terrible. No escuchan. En mis otras empresas, sí escuchan», habría dicho el magnate según los registros del libro, cuya publicación oficial está prevista para el 23 de junio de 2026.
Las declaraciones adquieren una dimensión más profunda al contrastarlas con el historial reciente del periódico. Bezos compró el Washington Post en 2013 por 250 millones de dólares, en una operación que en su momento fue celebrada como un salvavidas para un medio tradicional en crisis frente al auge digital. Sin embargo, más de una década después, el diario acumuló pérdidas por encima de los 100 millones de dólares solo en 2024, y la relación entre su propietario y la redacción se fue deteriorando de manera acelerada.

El punto de quiebre más visible fue cuando, semanas antes de las elecciones de noviembre de 2024, Bezos intervino personalmente para bloquear el respaldo editorial del periódico a la candidata demócrata Kamala Harris, una decisión que provocó la renuncia de varios columnistas de alto perfil y la cancelación de unas 200.000 suscripciones digitales.
En febrero de 2025, tras los despidos que alcanzaron a más de 300 trabajadores, Bezos publicó en X que la nueva línea editorial del periódico estaría orientada a la defensa de «las libertades personales y los mercados libres», un giro ideológico que terminó de alejar a lectores y anunciantes históricos de la publicación.
El libro también recoge una anécdota que ilustra el peso personal que le habría dado Bezos a este fracaso: según Trump, el empresario le confió haber perdido la mitad de sus amigos a raíz de su vinculación con el diario. Bezos matizó luego ese relato, pero admitió que personas cercanas le habían recomendado vender el periódico. Un final agridulce para lo que alguna vez fue una de las inversiones más simbólicas del mundo tecnológico en el periodismo tradicional.