Google está pagando a los editores cantidades ínfimas por incluir su contenido en las respuestas generadas por inteligencia artificial. Según un reporte de The Information, muchos sitios web están recibiendo apenas el 0,1% de sus ingresos publicitarios a través del programa piloto de contribuciones de IA, una cifra que varios editores describen como «decepcionante» y «minúscula».
La compañía ha admitido a aproximadamente 100 editores en este programa experimental, cuyo objetivo es compensar a los sitios web cuando su contenido contribuye materialmente a los resultados de búsqueda potenciados por Gemini, como los AI Overviews. Sin embargo, los montos varían drásticamente: mientras un editor que se unió temprano está en camino de ganar más de 1 millón de dólares al año (una parte significativa de sus ingresos), otro más reciente recibe entre 50.000 y 60.000 dólares, y varios sitios más pequeños ven menos de 1.000 dólares en varios meses.
La caída del modelo orgánico: de visitas masivas a micropagos inciertos
Antes de la irrupción de la IA generativa en el buscador, la relación entre Google y los editores era clara: los sitios permitían que los bots de Google indexaran su contenido y, a cambio, recibían tráfico orgánico masivo que se monetizaba mediante publicidad, suscripciones o afiliados. Ese tráfico era predecible, medible y, para muchos medios digitales, constituía la columna vertebral de su modelo de negocio.
Con la llegada de AI Overviews y las respuestas directas de Gemini, ese pacto se rompió. Los usuarios ya no necesitan hacer clic en los enlaces orgánicos porque la respuesta aparece directamente en la página de resultados. Según los editores consultados por The Information, los pagos actuales del programa piloto no se acercan a compensar la disminución del tráfico. Un sitio pequeño que antes podía depender de miles de visitas mensuales ahora recibe menos de 1.000 dólares en varios meses, una cifra que no cubre ni una fracción de lo que generaba con publicidad programática en la era pre-IA.
La diferencia es abismal: mientras el tráfico orgánico podía representar el 100% de los ingresos publicitarios de un medio, los pagos por IA hoy equivalen al 0,1% de ese mismo ingreso. En otras palabras, los editores están recibiendo mil veces menos por aparecer en una respuesta de IA que lo que ganaban cuando los usuarios hacían clic en sus enlaces orgánicos.
Editores se rebelan: grandes medios rechazan el piloto y demandan a Google
La frustración es tal que varios editores grandes han rechazado unirse al programa piloto, con la esperanza de forzar a Google a ofrecer un acuerdo más generoso. Entre los más vocalmente opuestos está The New York Times, que mantiene una demanda por infracción de derechos de autor contra Google y otras empresas de IA, alegando que usaron su contenido ilegalmente para entrenar modelos.
Penske Media, que opera sitios como Variety y Rolling Stone, también ha demandado a Google por la pérdida de tráfico, argumentando que vincular el rastreo de IA a la indexación web estándar es injusto: los sitios que quieren aparecer en los resultados orgánicos de Google también están obligados a ser parte de la búsqueda con IA, sin opción dedicada para opt-out.
Reguladores entran en escena: Reino Unido y la UE investigan a Google
La presión no viene solo de los editores. El gobierno del Reino Unido ordenó a principios de año que Google proporcione una opción de opt-out de IA que no penalice a los editores en los resultados orgánicos. Paralelamente, la Comisión Europea está ejecutando una investigación antimonopolio para determinar si Google está compensando justamente a los editores por usar su contenido en respuestas de IA.
Dado el historial reciente de Google en la UE —con multas millonarias y obligaciones de desvincular servicios—, es poco probable que el resultado favorezca a la compañía.
Nichos ganan más, pero la opacidad del sistema genera desconfianza
Los editores en el programa coinciden en que ciertos temas con interés de nicho fuerte pero cobertura limitada, como anime y videojuegos, tienden a generar pagos más altos. Sin embargo, el sistema de seguimiento en Search Console es confuso: no está claro qué cuenta como una «contribución significativa» a una respuesta de IA, lo que hace imposible planificar ingresos futuros.
Esta opacidad, sumada a los montos ridículamente bajos, está alimentando un resentimiento creciente entre los creadores de contenido que durante años alimentaron el ecosistema de Google sin recibir compensación directa.
El futuro incierto del periodismo digital en la era de la IA
El programa piloto de contribuciones de IA es un primer paso hacia una nueva relación entre Google y los editores, pero los pagos actuales y la naturaleza poco clara de las contribuciones podrían dificultar su expansión. Mientras tanto, la calidad de la búsqueda con IA podría deteriorarse si los sitios web dejan de publicar o comienzan a bloquear a Google, como ya están haciendo algunos.
Para los medios digitales, la ecuación es simple: si Google no ofrece una compensación justa, el periodismo independiente podría desaparecer, dejando el campo abierto a contenido generado por IA sin verificación ni profundidad. Y eso, al final, le quita valor al propio buscador.