Google confirmó que enviará al espacio, la próxima semana, un satélite equipado con procesadores de inteligencia artificial, en lo que constituye la primera prueba orbital de su ambicioso Proyecto Suncatcher. La iniciativa busca determinar si algún día será posible instalar centros de datos de inteligencia artificial fuera de la Tierra, aprovechando la energía solar disponible en el espacio.
Un lanzamiento con SpaceX
Según confirmó la propia compañía y reportó inicialmente The New York Times, el satélite —al que Google llamó internamente “MVP”— despegará el 1 de octubre desde la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg, en California, a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX, como parte de la misión compartida Transporter-18. El artefacto fue desarrollado en conjunto con Planet Labs, la empresa especializada en imágenes satelitales que en un principio tenía previsto lanzar los primeros prototipos hacia 2027, pero que aceleró sus planes tras la insistencia de Google por adelantar el cronograma, de acuerdo con Eric Stevens, director de ingeniería de sistemas de esa firma.
El satélite incorpora las Unidades de Procesamiento Tensorial (TPU) de Google, los mismos chips que la empresa utiliza en sus centros de datos terrestres para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial. De acuerdo con Reuters, el objetivo central de esta primera misión es evaluar cómo responde el hardware ante el estrés físico del despegue, la radiación cósmica y las temperaturas extremas del entorno orbital.
Cómo funcionará en órbita
Una vez en órbita baja terrestre, el satélite aprovechará la luz solar casi constante, que según cálculos de Google puede generar hasta ocho veces más energía que los paneles solares instalados en la superficie terrestre. No obstante, el proyecto enfrenta límites técnicos importantes: Travis Beals, director senior de gestión de producto de Suncatcher, explicó al New York Times que los chips solo podrán operar durante aproximadamente 15 minutos continuos antes de necesitar apagarse para enfriarse, debido al sistema de radiadores y tubos de calor que se pondrá a prueba en esta misión.
Beals añadió, en un comunicado oficial de la compañía, que “explorar el espacio como una ubicación viable para el cómputo de inteligencia artificial a gran escala no ocurrirá de un día para otro”, y remarcó que este primer vuelo busca “identificar puntos de falla” que sirvan para perfeccionar misiones futuras.
Los próximos pasos del proyecto
Pruebas previas en tierra ya habían mostrado que las TPU de Google pueden resistir niveles altos de radiación y fuerzas gravitacionales, aunque la compañía reconoce que “algunas cosas solo pueden probarse en el espacio”[web:2]. El plan contempla enviar dos satélites adicionales en 2027 para poner a prueba enlaces láser de alta velocidad, indispensables para conectar entre sí futuros clústeres de cómputo distribuidos en órbita.
Google no es la única gigante tecnológica interesada en esta idea. Figuras como Elon Musk, Jeff Bezos y el ex director ejecutivo de Google, Eric Schmidt, también han planteado públicamente la posibilidad de trasladar infraestructura de cómputo intensivo al espacio como alternativa a los centros de datos terrestres, cuyo consumo energético y de agua ha generado creciente preocupación ambiental.