Un pueblo de Gales estuvo 18 meses sin internet por culpa de un viejo televisor

Todos recordamos con cariño los primeros televisores que tuvimos en nuestras casas. Eran unas verdaderas cajas mágicas que nos brindaron largas horas de diversión y entretenimiento.

Muchos incluso son incapaces de desprenderse de estos antiguos artefactos, y aún los atesoran más que nada por cariño.

El problema es que estos clásicos dispositivos no parecen llevarse bien con la tecnología de esta época y eso lo saben bien los pobres habitantes de Aberhosan, un pequeño pueblo de Gales (Reino Unido).

Esta localidad estuvo inexplicablemente sin conexión a internet los últimos 18 meses. Lo más curioso era la forma en que esto ocurría, ya que sagradamente, el pueblo entero quedaba sin internet todos los días a partir de las 7 de la mañana.

Nadie entendía muy bien por qué sucedía esto, hasta que un equipo técnico de la compañía Openreach halló el problema utilizando un dispositivo especial de monitoreo, conocido también como analizador de espectro.

La imagen muestra un viejo aparato de televisión.

Así descubrieron que el responsable de la masiva desconexión era un vecino de la localidad que encendía su viejo televisor todos los días en la mañana sin saber que el aparato emitía una señal que interfería con toda la infraestructura de banda ancha del pueblo, de acuerdo a lo que señala un artículo de la BBC.

El residente se sintió tan avergonzado, que no sólo pidió permanecer en el anonimato temeroso ante la molestia general de todo su pueblo, sino que también se comprometió a no volver a encender su viejo televisor nunca más.

“Sólo aconsejamos al público que se asegure de que sus aparatos eléctricos estén debidamente certificados y cumplan con las normas británicas actuales”, señaló a la BBC, Suzanne Rutherford, jefa de ingeniería de Openreach en Gales.

Si bien, la solución del problema tardó 18 meses en llegar, desde ahora, los habitantes de Aberhosan podrán retomar su vida normal disfrutando nuevamente de las bondades que ofrece internet.

Recomendaciones del editor