La empresa de energía nuclear TerraPower, respaldada por Bill Gates, ha recibido la aprobación de la Comisión Reguladora Nuclear estadounidense para iniciar la construcción de una instalación de última generación en Kemmerer, Wyoming. Esta decisión marca un hito histórico, ya que representa la primera aprobación de un reactor comercial de nueva construcción en prácticamente una década.
El proyecto representa un avance significativo en la tecnología nuclear estadounidense. A diferencia de los reactores tradicionales que utilizan agua como refrigerante, el Natrium de TerraPower emplea sodio líquido, un enfoque que los diseñadores argumentan es más seguro y eficiente. La instalación tendrá una capacidad de 345 megavatios bajo condiciones normales, con la potencia de alcanzar 500 megavatios durante períodos de máxima demanda.
TerraPower comenzó la construcción de las componentes no nucleares del proyecto en junio de 2024, situándose cerca de la antigua planta de carbón Naughton. Esta localización estratégica permite aprovechar la infraestructura existente y facilita la transición energética de Wyoming, un estado tradicionalmente dependiente de la minería de carbón.
Los objetivos de operación proyectan que el reactor comience a funcionar aproximadamente en 2030. Además de las consideraciones técnicas y ambientales, el proyecto promete beneficios económicos significativos: se estima la creación de aproximadamente 1.600 empleos temporales durante la construcción y alrededor de 250 posiciones permanentes una vez operacional.
No obstante, el proyecto ha generado inquietud entre ciertos sectores. Residentes locales y expertos en seguridad nuclear han manifestado preocupaciones respecto al ritmo acelerado de aprobación, argumentando que el procedimiento ha sido más veloz de lo habitual. Críticos han cuestionado si la tecnología de sodio líquido introduce riesgos novedosos, y señalan que ciertos aspectos de contención podrían haberse revisado de manera más exhaustiva.
Bill Gates ha destacado públicamente que la iniciativa constituye un paso fundamental hacia la consecución de energía segura, abundante y sin emisiones de carbono. Los funcionarios de Wyoming han acogido favorablemente el desarrollo, viéndolo como esencial para la diversificación económica regional tras el declive de la industria carbonífera.
La aprobación representa un respaldo gubernamental a tecnologías nucleares innovadoras, aunque con matices respecto a la velocidad del proceso regulatorio.